
Tranquilidad, naturaleza, buena gastronomía y la posibilidad de recorrer un lugar que parece congelado en el tiempo es la fórmula que ofrece Villa Ruiz, una joya escondida en la provincia de Buenos Aires.
A 17 kilómetros de San Andrés de Giles y a tan sola una hora y media en auto de la Ciudad de Buenos Aires, recorrer sus calles es como viajar al pasado. Las casas coloniales perfectamente conservadas y flanqueadas por árboles centenarios transportan a los visitantes a una época en la que la vida se movía a un ritmo más pausado.
En este sitio el reloj no apura a nadie y la hospitalidad de le sus habitantes en su mejor carta de presentación. Quienes visitan Villa Ruiz prometen volver. Se van agradecidos por el trato recibido y quedan con ese sentimiento de nostalgia que solo despiertan los espacios donde uno ha sido feliz.

Villa Ruiz, cómo es el pueblo de 500 habitantes congelado en el tiempo
Villa Ruiz es un pequeño pueblo rural que se destaca por su tranquilidad y su excelente cocina. Con apenas 500 habitantes y calles de tierra, se formó a fines del siglo XIX alrededor de su estación de tren, hoy convertida en centro cultural.
El casco urbano se recorre en pocas cuadras. Se pueden visitar la capilla, la estación, caminar hasta el arroyo La Cruz o simplemente sentarse en la plaza bajo la sombra de los árboles. Los fines de semana hay algo más de movimiento, con ferias y distintas actividades culturales.

La gastronomía: el motor de Villa Ruiz
El verdadero motor turístico de Villa Ruiz es su propuesta gastronómica. En los últimos años surgieron dos espacios que se volvieron referentes: uno recupera el espíritu de las viejas pulperías y lo adapta a la cocina criolla con impronta moderna; el otro es un restaurante de campo, con parrilla libre, horno de barro y un entorno ideal para pasar el día. Ambos funcionan con reserva previa y suelen estar completos los fines de semana.

La Pulpería de Ruiz
La Pulpería de Ruiz abrió en 2017 en una casa chorizo construida a principios del siglo XX. Su impulsora es Carolina Garate, vecina de Luján, que recuperó el inmueble con la idea de devolverle vida al concepto de pulpería, pero con una propuesta culinaria más elaborada. Desde entonces, se transformó en uno de los lugares más convocantes del pueblo.
El espacio funciona los viernes por la noche, sábados al mediodía y noche, y domingos y feriados al mediodía. Tiene unas 70 plazas entre el salón principal y una galería techada que da al patio. El menú cambia según la temporada, pero conserva algunos clásicos como la empanada de osobuco al horno de barro, el pato con pastel de papa, la bondiola al disco y las pastas caseras. También hay opciones vegetarianas y postres tradicionales con un toque original.
La Posta del Camino Real
A pocas cuadras del centro, sobre un amplio terreno rodeado de campo abierto, se encuentra La Posta del Camino Real.
Es un restaurante de campo fundado por Leonardo Balostro, vecino del pueblo, que convirtió el lugar en un clásico para quienes buscan asado abundante, horno de barro, aire libre y buen trato.
El restaurante abre sábados, domingos y feriados al mediodía, siempre con reserva previa. La propuesta es sencilla y efectiva: entrada con achuras, quesos y embutidos, seguida por una parrilla libre con vacío, costilla, chorizo, morcilla, pollo y cerdo.
También se sirve lechón y bondiola al horno de barro, acompañados con papas, verduras asadas y pan casero. Hay pastas, opciones vegetarianas y una selección de postres clásicos como flan, budín de pan y queso y dulce.

Cómo llegar a Villa Ruiz
Para acceder desde la Ciudad de Buenos Aires, el camino es simple y bien señalizado hasta el último tramo. Estos son los pasos:
- Acceso Oeste hasta Luján. Se toma la autopista en dirección a Luján.
- Desvío a Carlos Keen. A la salida correspondiente, se ingresa hacia Carlos Keen.
- Ruta provincial hacia Villa Ruiz. Desde allí, el camino continúa de manera directa hasta el pueblo.
- Duración estimada: unas dos horas, con variaciones según el tráfico.
A tener en cuenta en el último tramo
- Es una zona rural y poco urbanizada, sin estaciones de servicio ni señalización abundante.
- Conviene cargar combustible antes de salir, llevar agua y usar GPS.













