Perfil

Fundó una startup, se la vendió a un unicornio y ahora dirige su negocio en toda América latina

Jaime Macaya empezó en la industria de autos usados fundando Checkars en la Argentina. Hoy es el número uno de Kavak para toda la región. Su visión emprendedora de los negocios y cómo combina sus mundos el ejecutivo que admite que está viviendo un año bisagra en su vida y su carrera.

Jaime Macaya es el CEO para Sudamérica Hispanoparlante de Kavak, la firma que se impuso en el mercado de autos seminuevos en América latina. Pero esa definición no alcanza para ser una carta de presentación completa. "Soy un cuarentón reciente. Fui papá hace cuatro meses de Alfonso. Estoy casado. ¡Estoy en el ojo de la tormenta!... Tener una empresa y un hijo es un montón", explica.

A los 40 años, enfrenta el reto de ajustar sus horarios a las demandas de Alfonso y, al mismo tiempo, encargarse de liderar una firma que se plantea el compromiso de revolucionar el mercado de autos usados en la región.

"Soy un emprendedor. Fui la primera persona que lanzó este negocio en Argentina. Mi camino a Kavak fue crear una compañía que se llamaba Checkars y luego nos unimos en Kavak", cuenta. Sus palabras viajan del orgullo al entusiasmo cuando agrega que "el camino emprendedor te enseña muchísimo. Mucha gente tiene el estereotipo del ejecutivo que mira todo el día PowerPoints... y no es para nada la forma en la que operamos en Kavak. ¡Ni yo ni nadie del equipo!".

Jaime Macaya primero creó Checkars, empresa que luego se unió a Kavak. 

Inmediatamente comenta que en Kavak existe una consigna irrenunciable: "Nos interesa lo que le pasa al cliente. Es el lema de las startups: tenés que hablar con la persona a la que le querés resolver el problema".

Estar cerca del cliente impone obligaciones que este ejecutivo, que disfruta del tenis y de largos paseos en bicicleta, no evade. "Conozco todas las funciones: tesorería, compras... Me divierte emprender, entrar en el barro con los equipos, reparar autos y tener que buscar autopartes", afirma Macaya.

En cinco años de operación, Kavak ha recibido más de US$ 1600 millones en capital de los fondos de inversión más importantes del mundo, alcanzando una valuación de US$ 8700 millones. Hoy intensifica su expansión global con su desembarco en Turquía.

"Turquía es el tercer mercado del mundo después de China y los EE.UU. Muy similar a Brasil. Kavak está apostando en el mercado más pequeño de América, más México, Brasil y Turquía y todo eso es comparable al mercado de Estados Unidos. Buscamos armar una empresa de categoría mundial con foco en los mercados emergentes", puntualiza sobre la plaza a la que está arribando la empresa.

Con pasado en OLX, Monitor Deloitte y Evolution Partners, en 2018 Macaya fundó Checkars y desde 2020 se desempeñó como CEO de Kavak en Argentina. Ahora está a cargo de la operatoria de la empresa en toda la región.

El nuevo cargo impone retos significativos. "Los latinoamericanos somos muy desconfiados en el momento de comprar y vender autos. El acceso a financiamiento es muy bajo en toda la región. Nuestro desafío es solucionar problemas comunes a través de la tecnología, que podamos apalancarnos en recursos tecnológicos más allá del know-how que hemos desarrollado en pensar la tecnología e ir mejorándola y hacerla común en todos los países. Hay muchas trabas. Por eso en Kavak se resuelve un problema. Todas las startups vienen a resolver un problema", define sobre su flamante puesto.

Sobre la finalidad de la empresa, dice que su idea es "que cuando compres tu auto, después sigas comprando por Kavak entrega por entrega". Y sobre la expansión de Kavak detalla: "En cada uno de los nuevos países estamos con 500 autos en inventario que nos posicionan en el top 5 en cada uno de esos mercados. Estamos yendo agresivamente en todos para capturar una posición de liderazgo".

Cada palabra que pronuncia expone la pasión con la que afronta su vida laboral, esa que va ligada con el día a día de su familia. Esa conjunción le permite mirar el futuro inmediato con optimismo: "Es un año de madurar personal y organizacionalmente. Ojalá la palabra que defina el 2023 sea serenidad, que significa hacer cosas con más madurez, trayectoria y aprendizaje. Cumpliendo los 40 quiero plantarme de una manera distinta. Ahora soy padre. Hay que darle de comer, conseguir fondeo a la startup... Ahora en las dos dimensiones tengo que acompañar el desarrollo de esos dos nacimientos".

Esta nota se publicó originalmente en el número 344 de revista Apertura.

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