Detrás de los negocios

El efecto Kylie Jenner: cuál es el error que los famosos y las empresas ya no pueden cometer

Usar y abusar de los viajes ya no es una opción para las empresas ni para las celebridades (incluso si sos una Kardashian).

La cita fue en un café del bajo Belgrano, donde coincidieron Lorice Scalise, country manager de Roche, y Nicolás Todino, su People & Culture country head, ambos recién llegados de viaje. Y aunque es cierto que retomaron esa rutina, ambos mencionan que cada vez se suben a menos aviones por trabajo.

La explicación ya no tiene que ver con medidas sanitarias, sino con un fin que está cada vez más presente (y que resulta cada vez más urgente) en las empresas: bajar la huella de carbono. Es el caso del laboratorio suizo, pero no son los únicos.

Tanto Scalise como Todino celebran la decisión. El "este viaje podría haber sido un zoom" quedó desterrado luego de la pandemia y ahora piensan dos veces antes de emitir un pasaje. ¿Realmente vale la pena hacer cientos de kilómetros para una reunión? En algunos casos seguramente sí, porque es claro que todos encuentran valor en la presencialidad. Pero en muchos otros, la virtualidad entra en la cancha para acortar distancias.

Así, las compañías se están planteando objetivos concretos de reducción de vuelos (por seguir con el ejemplo de Roche, actualmente los viajes aéreos de la farmacéutica representan el 25 por ciento de sus emisiones de CO2, y su meta es reducirlas en un 80 por ciento en comparación con los valores pre-pandemia). Pero esto no lo hacen solo porque es lo correcto: la agenda actual se los demanda.

En julio pasado, la influencer y empresaria Kylie Jenner fue noticia por haber usado su avión privado para hacer un viaje de 12 minutos y le llovieron las críticas. En su cuenta de Instagram -donde cosecha más de 370 millones de seguidores- había subido una foto en el aeropuerto junto a su pareja y frente a dos aviones privados: "¿Querés que tomemos el tuyo o el mío?", citaba el pie de foto.

La respuesta fue inmediata: ¿Para qué gastarse en separar la basura en casa o compostar los residuos si una multimillonaria va a encargarse de tirar todos esos esfuerzos individuales por la borda en pocos minutos?

La foto de la polémica. "¿Querés que tomemos el tuyo o el mío?", posteó Kylie Jennner.

Pero, a diferencia de otras épocas, la audiencia no perdona. Y para las empresas, dejar de lado estos temas ya no es una opción. Es claro que no se puede seguir haciendo negocios de la manera de que se venían haciendo.

Esto no significa que se va a dejar de viajar, pero sí se buscará "viajar con propósito", es decir, bajar frecuencia, buscar combinar distintas actividades o encuentros en un mismo viaje, reducir la cantidad de personas por viaje y priorizar aquellos que generan mayor valor.

Para ejecutivos del C-level como Scalise, significa ganar calidad de vida. Más tiempo en casa y menos deambulando por aeropuertos. Más foco en el bienestar y menos jet lag.

Si lo pensamos en un nivel más profundo, puede implicar, incluso, una oportunidad para que cada vez más mujeres accedan a puestos de decisión. Porque sí, las tareas de cuidado todavía recaen, en su mayoría, en las mujeres y la alta demanda de viajes que requerían los cargos gerenciales solía ser una traba a la hora de aceptar un puesto así. Post pandemia, el famoso balance vida laboral-personal cobró otra relevancia y tal vez veamos en algunos años los resultados con mejores indicadores de paridad de género.

Jenner, la más chica del clan Kardashian, se convirtió en multimillonaria a los 21 años gracias al éxito de su compañía de cosméticos que se promociona como vegana y cruelty free. Vender una cosa y comportarse como otra se convirtió en el peor error que las empresas pueden cometer. Y por eso, ya varias pusieron cartas en el asunto.

Esta nota se publicó originalmente en el número 346 de revista Apertura.

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