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La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) regula los derechos y obligaciones de los propietarios e inquilinos. Esta normativa abarca aspectos como la duración del contrato y las condiciones de la renta, además de incluir disposiciones menos conocidas que otorgan flexibilidad a ambas partes.

Ahora bien, existe una normativa dentro de este reglamento que puede otorgar al inquilino el beneficio de pagar una menor cuota mensual. De esta manera, se trata de una gran noticia que permitirá ahorrar una parte del dinero.

La forma en la que un inquilino puede pagar menos de alquiler

Una de estas disposiciones, contemplada en el artículo 17.5, sancionado en la reforma de 2013, explica que permite que el pago del alquiler sea sustituido por la realización de obras o reformas en la vivienda arrendada.

EFE

Es importante que dicho acuerdo se formalice por escrito en el contrato o en un anexo, detallando los trabajos a realizar, el calendario de su ejecución, la valoración económica asignada y los criterios de aceptación o supervisión. La falta de claridad en estos aspectos podría generar conflictos sobre el cumplimiento de las obligaciones por parte del arrendatario.

El inquilino no podrá reclamar indemnizaciones

Al concluir el arrendamiento, el arrendatario no podrá reclamar ninguna indemnización adicional por las mejoras efectuadas, puesto que se entiende que tales mejoras han sido compensadas por medio de la renta pactada. Igualmente, si el arrendatario no cumple con su obligación de ejecución, dicha ausencia de cumplimiento podrá ser causa suficiente para que el propietario rescinda el contrato de arrendamiento.

En casos de incumplimiento, no siempre es sencillo exigir por vía judicial la ejecución de trabajos o establecer la suma equivalente. Diversos especialistas sugieren que puede haber complicaciones para conciliar este “trueque contractual” con el proceso de desalojo por falta de pago, puesto que no existe una deuda monetaria definida.

En resumen, el artículo 17.5 de la LAU ofrece una alternativa notable para que el inquilino “compense” mediante mejoras materiales al inmueble en lugar de solamente a través de dinero. No obstante, su aplicación requiere un acuerdo muy preciso, una supervisión adecuada y la previsión de posibles controversias.

Se aconseja buscar asesoría legal antes de contemplar su implementación, con el propósito de proteger los intereses de ambas partes.