La exigencia de aumentar el capital de los bancos que operan líneas de financiamiento de largo plazo a personas físicas comienza a hacerse efectiva en julio y las instituciones de pequeño y mediano porte están sintiendo el efecto, mientras buscan adaptarse.

Bonsucesso, por ejemplo, especializado en crédito consignado (que se descuenta directamente del salario), disminuyó 30% el ritmo de las concesiones de préstamos entre enero y mayo de 2011, comparado con igual período de 2010, para una suma en torno de R$ 80 millones mensuales.

El BMG, líder de ese segmento, redujo cerca de 15% su producción en el mismo intervalo de tiempo -el promedio mensual de R$ 700 millones cayó a R$ 600 millones.

En diciembre, el Banco Central (BC) amplió el requerimiento de capital para operaciones de crédito consignado con plazos superiores a 36 meses de 11% a 16,5% del valor de los préstamos concedidos. La medida vale para créditos contratados a partir de diciembre, pero la asignación del capital comienza a valer en julio.

En el caso de los financiamientos de vehículos, el BC estableció una especie de tabla que considera tanto el plazo de préstamo como el valor de entrada dado por el comprador para que el aumento se aplique, o no.

La estrategia de los bancos para intentar minimizar los impactos de la nueva regla varía conforme la estructura de capital de cada uno de las instituciones.

El BMG presentaba en marzo un índice de Basilea (que mide la relación entre el capital y el volumen de los activos) de 14,14%. El mínimo exigido por el BC es de 11%. Es necesario encontrar alternativas de creación de capital, reconoció Ricardo Gelbaum, director ejecutivo de BMG.

La entidad también cuenta con un espacio para emisión de deuda subordinada de aproximadamente u$s 200 millones, recursos que entran como capital de nivel 2. Una opción en análisis es lanzar letras financieras subordinadas.