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Estados Unidos dio un paso decisivo en el tablero internacional en medio de crecientes tensiones entre potencias. En un escenario que vuelve a instalar el fantasma de una Tercera Guerra Mundial, la Casa Blanca avanzó sobre el recurso estratégico más determinante: el petróleo, con una decisión que impacta directamente sobre Rusia y China.
Tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, Donald Trump confirmó que Estados Unidos gobernará Venezuela de manera transitoria mientras se prepara una “transición segura, adecuada y prudente”. En ese marco, anunció un plan para que petroleras estadounidenses dominen la reconstrucción del sistema energético del país.
¿Qué hizo Estados Unidos y por qué hace temblar a Rusia y China?
Durante una conferencia en Mar-a-Lago, Trump aseguró que compañías petroleras de Estados Unidos invertirán miles de millones de dólares para reparar la “muy dañada” infraestructura venezolana. El objetivo es reactivar la producción y colocar grandes volúmenes de crudo en el mercado internacional.
El mandatario fue explícito sobre el impacto global: afirmó que EE.UU. venderá petróleo a todos los países que lo soliciten. Esa definición golpea directamente a Rusia y China, que hoy dependen del control de flujos energéticos para sostener su influencia económica y geopolítica.

¿Qué cambia en Venezuela y en el mercado global del petróleo?
Venezuela concentra las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, con más de 303.000 millones de barriles, cerca del 17% del total global. Sin embargo, su producción actual ronda apenas el millón de barriles diarios, muy lejos de su capacidad histórica por falta de inversión y deterioro estructural.
Con la entrada directa de empresas estadounidenses y un control político transitorio anunciado desde Washington, el petróleo venezolano deja de ser un activo bajo influencia china e india para convertirse en una herramienta estratégica de Estados Unidos.













