

Las mujeres mayores de 50 años podrían encontrar en un alimento cotidiano un aliado para cuidar sus huesos: las ciruelas pasas. Una investigación realizada por científicos de la Universidad Estatal de Pensilvania, en Estados Unidos, encontró que consumir una porción diaria durante un año ayudó a preservar la densidad mineral ósea de la cadera, una zona especialmente importante para prevenir facturas.
El ensayo clínico incluyó a 235 mujeres posmenopáusicas de entre 55 y 75 años y comparó los resultados de quienes incorporaron distintas cantidades de ciruelas pasas con los de un grupo que no consumió este alimento. Los investigadores observaron que una ingesta diaria de 50 gramos permitió conversar mejorar la densidad ósea de la cadera frente al deterioro registrado en el grupo de control.
Los resultados fueron publicados en 2022 en la revista científica The American Journal of Clinical Nutrition, bajo el título Prunes preserve hip bone mineral density in a 12-month randomized controlled trial in postmenopausal women: the Prune Study.
Por qué las ciruelas pasas ayudan a proteger los huesos después de los 50 años
El interés científico por las ciruelas pasas está relacionado con sus compuestos fenólicos, sustancias bioactivas que podrían intervenir en los procesos que regulan la salud de los huesos.
Según los investigadores, estos componentes pueden favorecer el metabolismo ósea y actuar sobre ciertas vías de señalización inflamatoria vinculadas con la pérdida de masa ósea.
Este aspecto resulta especialmente importante durante la posmenopausia. En esta etapa, la disminución de los niveles de estrógeno acelera el deterioro de los huesos y puede favorecer el desarrollo de osteoporosis, una enfermedad que reduce la densidad mineral y debilita la estructura ósea.
La profesora distinguida de kinesiología y fisiología de Penn State, Mary Jane De Souza, destacó la importancia de los resultados obtenidos durante el ensayo: “En nuestro estudio, observamos que el consumo diario de ciruelas pasas influyó en factores relacionados con el riesgo de fractura. Esto tiene un valor clínico incalculable”.
“Logramos mantener y preservar el hueso en la zona de carga, el hueso cortical de la tibia, y el mantenimiento del hueso cortical y la resistencia ósea son clave para evitar fracturas”, agregó.

Cuántas ciruelas hay que comer por día para cuidar la densidad ósea
La investigación comparó dos cantidades diarias durante 12 meses:
- 50 gramos diarios: equivalentes aproximadamente a entre cuatro y seis ciruelas pasas.
- 100 gramos diarios: equivalentes aproximadamente a entre 10 y 12 ciruelas pasas.
Los participantes fueron distribuidos aleatoriamente en tres grupos: uno que no consumió ciruelas pasas, otro que incorporó 50 gramos diarios y un tercero que recibió 100 gramos por día.
Los resultados más consistentes para la densidad mineral ósea de la cadera se observaron en el grupo que consumió 50 gramos diarios.
Al finalizar los 12 meses, las mujeres del grupo de control habían experimentado una disminución del 1,1% en la densidad mineral ósea total de la cadera. En cambio, quienes consumieron 50 gramos registraron una variación de apenas -0,3%, lo que los investigadores interpretaron como una preservación de la densidad ósea.
La dosis de 100 gramos también fue evaluada, pero presentó una dificultad importante: el 41% de las mujeres asignadas a ese grupo abandonó el ensayo, una proporción considerablemente superior a la registrada entre quienes consumieron 50 gramos (15%) y las participantes del grupo de control (10%).
Qué tener en cuenta
La incorporación de ciruelas pasas puede ser una alternativa nutricional interesante, pero no debe reemplazar los controles médicos ni los tratamientos indicados para la osteoporosis.
La salud ósea también depende de una alimentación equilibrada, el consumo adecuado de calcio y vitamina D y la actividad física, entre otros factores.
Cabe destacar que la mayoría de las participantes eran mujeres caucásicas de una región de Pensilvania, por lo que los resultados no necesariamente pueden extrapolarse a todas las poblaciones. Además, señalaron que se necesitan nuevas investigaciones para comprender mejor los mecanismos involucrados y confirmar los posibles beneficios a largo plazo.












