

Una revisión publicada en 2024 en la revista científica Maturitas, titulada “Menopause transition and cardiovascular disease risk” señala que las enfermedades cardiovasculares se consolidan como la principal causa de mortalidad entre las mujeres, con una muerte cada 80 segundos, superando las muertes por todos los tipos de cáncer. Este informe menciona además que el riesgo cardiovascular aumenta durante la quinta década y que la transición hacia la menopausia se acompaña de cambios cardiometabólicos relevantes.
Entre los factores vinculados al riesgo cardiovascular se encuentran la hipertensión arterial, la diabetes, las alteraciones del colesterol, el tabaquismo, la inactividad física y el exceso de peso. En las mujeres, algunos de estos factores pueden verse modificados durante la transición menopáusica, etapa en la que también pueden producirse cambios en la composición corporal y en la distribución de la grasa. Hay evidencia creciente de que la transición menopaúsica es un factor de riesgo para enfermedad cardiovascular, independientemente de los cambios producidos por la edad.
A nivel global, las enfermedades cardiovasculares causaron unas 19,8 millones de muertes en 2022, aproximadamente el 32% de todas las defunciones, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). La mayoría de estas muertes se debieron a infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares.
Obesidad como factor de riesgo cardiovascular en mujeres
Casi 1 de cada 5 mujeres vive con obesidad en el mundo. En 2022, alrededor de 504 millones de mujeres presentaban esta enfermedad, con una prevalencia global estandarizada por edad del 18,5%, de acuerdo con datos recopilados por la Federación Mundial de Obesidad. El Atlas Mundial prevé que, para 2030, mil millones de personas en todo el mundo, entre ellas 1 de cada 5 mujeres, tendrán obesidad.
El riesgo cardiovascular en mujeres con obesidad puede adquirir especial relevancia durante la transición hacia la menopausia. Los cambios hormonales propios de esta etapa coinciden con modificaciones en la distribución de la grasa corporal, el perfil lipídico, la presión arterial y la sensibilidad a la insulina. Sin embargo, la menopausia no actúa de manera aislada: el riesgo cardiovascular resulta de la interacción entre estos cambios, el envejecimiento y otros factores individuales.

La transición hacia la menopausia suele estar acompañada por cambios en la composición corporal y una mayor tendencia a acumular grasa en la zona abdominal o visceral. El tejido adiposo visceral es metabólicamente activo y su exceso se asocia con inflamación de bajo grado, resistencia a la insulina, hipertensión arterial y alteraciones de los lípidos, condiciones relacionadas con un mayor riesgo cardiovascular.
Por tratarse de una enfermedad crónica y multifactorial, el abordaje de la obesidad requiere estrategias integrales e individualizadas. Estas pueden incluir cambios en la alimentación, actividad física, intervenciones conductuales, seguimiento profesional y tratamiento farmacológico como los agonistas GLP-1. La OMS remarca que los medicamentos para el manejo de la obesidad deben utilizarse como parte de un abordaje integral y no como una intervención aislada.
En este contexto, programas de cuidado a pacientes como Novo a la Par®(www.novoalapar.com.ar) brindan información y herramientas para apoyar a las personas en el seguimiento de sus tratamientos y en la adopción de hábitos saludables. Los especialistas coinciden en que la prevención y el manejo del sobrepeso y la obesidad deben combinar cambios en el estilo de vida, seguimiento profesional y, cuando corresponde, tratamiento médico.
¿Qué es el GLP-1?
El GLP-1 es una hormona que el organismo libera de manera natural después de comer y que desempeña un papel clave en la regulación del azúcar en sangre, el control del apetito y la sensación de saciedad. Actúa estimulando la liberación de insulina cuando aumentan los niveles de glucosa, retrasa el vaciado del estómago y envía señales de saciedad al cerebro, ayudando a controlar el hambre .
Existen medicamentos conocidos como agonistas del receptor GLP-1 que actúan sobre este mismo sistema. La semaglutida pertenece a esta clase terapéutica y actúa de manera similar al GLP-1 natural, reproduciendo algunos de sus efectos en el organismo. Bajo prescripción médica, se utiliza para el tratamiento de la diabetes tipo 2, del sobrepeso y de la obesidad (en distintas dosis) , como parte de un abordaje integral supervisado por profesionales de la salud.
La semaglutida de Novo Nordisk ha sido evaluada en un amplio programa de desarrollo clínico. En el estudio SELECT, realizado en personas con sobrepeso u obesidad, enfermedad cardiovascular establecida y sin diabetes, semaglutida 2,4 mg redujo en un 20% el riesgo relativo de eventos cardiovasculares mayores frente a placebo. Por su parte, STEP UP evaluó semaglutida 7,2 mg durante 72 semanas en 1.407 adultos con obesidad, y aproximadamente 1 de cada 3 participantes alcanzó una pérdida de al menos el 25% de su peso. Además, un análisis de composición corporal mostró que el 84% del peso perdido correspondió a masa grasa, con preservación de la función muscular.
La información presentada en esta nota tiene fines exclusivamente informativos y se basa en evidencia científica disponible. La mención de tratamientos o medicamentos no constituye una recomendación, y cualquier decisión terapéutica debe ser evaluada junto a un profesional de la salud, quien podrá determinar la alternativa más adecuada según las necesidades de cada persona.










