Opinión

Negocios de baja rentabilidad: cómo identificarlos y cómo escaparle

El tiempo, uno de los secretos del éxito de cualquier emprendimiento

Los negocios de baja rentabilidad son aquellos que demandan más de lo que dan. Si observamos desde afuera parecen ser negocios exitosos porque sus dueños no paran de trabajar y parecen cumplir el sueño del emprendedor, pero si analizamos un mejor, nos damos cuenta de detalles no tenidos en cuenta y, por eso, estos emprendedores que parecen darlo todo, apenas pueden cubrir sus gastos.

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¿CÓMO IDENTIFICARLOS?

Es característico que el emprendedor siente que su negocio "le da dinero". Y, efectivamente, es así. Cuando vende y entrega sus productos o servicios cobra por su trabajo e idealiza el emprendimiento.

El problema está en que gran parte de ese dinero se reinvierte en nuevos insumos. Ahí es donde surge el problema real, luego de pagar todo y queda poco y llega a fin de mes, en el mejor de los casos, con todo al día, y en muchos casos ni siquiera eso.

Un emprendedor quiere disponer de tiempo libre y tener libertad económica. Con esa ilusión piensa en un negocio, saca cálculos, define cuánto podría ganar y si le convence, inicia el proyecto. Pero hay un dato que generalmente no se tiene en cuenta que muchas veces termina con el negocio.

EL TIEMPO

La respuesta es tan simple, que muchas veces ni siquiera se considera, o se minimiza. La variable que condiciona toda la fórmula, es el tiempo.

El tiempo de producción/elaboración del producto que se va a vender. El tiempo de ir a comprar los insumos. El tiempo de gestionar las ventas: sacar fotos, editar, mantener las redes y los motores de venta actualizados, sin contar el tiempo administrativo que implica.

Porque el tiempo de producción me va a determinar cuántos productos puedo producir en un día, y por tanto, cuántos productos puedo vender. Y en conclusión, cuánto dinero puedo ganar.

Supongamos que alguien sabe tejer y quiere apoyarse en esa habilidad para iniciar un emprendimiento. Lo primero es averiguar el costo de la lana. Vamos a suponer que la lana tiene un costo de $500. Lo siguiente es analizar el mercado, y ver: ¿a cuánto se puede vender una bufanda? Vamos a suponer que, generalmente, las bufandas se están vendiendo a $1500.

A simple vista, parece ser que este negocio tiene una gran rentabilidad, ya que puedo tener una ganancia muy superior a mi costo. Según estos números, podría tener una ganancia de $1000 por bufanda. Muchos emprendedores hacen su análisis hasta acá, y arrancan sus emprendimientos pensando que será un gran negocio.

Pero claro, hay una variable que no fue tenida en cuenta y es el tiempo. Es decir: ¿cuánto tiempo me lleva tejer una bufanda? Dicho de otra manera, ¿cuántas bufandas puedo tejer en un día? A un principiante le podría llevar 4 horas aproximadamente tejer una bufanda. Ahora bien, vamos a suponer que se cuenta con un buen sistema de ventas, redes activas o una buena publicación de algún portal de ventas, y eso permite lograr una venta por día (lo que para muchos emprendedores, podría ser calificado como un negocio exitoso). Podemos decir que con una ganancia de $1000 por bufanda se podría tener una ganancia máxima de $30.000 por mes.

Por supuesto, acá no estamos calculando todos los otros costos que tiene un emprendedor, como por ejemplo las comisiones por venta si se usas un portal, o los costos de publicidad, luz, alquiler, otros insumos como bolsas y etiquetas para la entrega, agujas, apliques etc. Y desde ya, no estamos calculando los tiempos administrativos (compras, respuestas a probables interesados, viajes, costos de envíos, etc.). De manera que la ganancia real rondará los $20.000, aproximadamente.

Si nos fijamos, la variable del tiempo es fundamental porque determina lo máximo que puedo ganar por día, en función de lo que puedo producir en la cantidad de horas que tiene el día.

Estos negocios, por más que nos duela asumirlo o identificarlo, generalmente no tiene solución. Salvo que intentemos mejorar la rentabilidad agregando algún adicional que no nos lleve tiempo (por ejemplo, algo que simplemente se pueda comprar e incluir en mi producto), y de esa manera mejorar la rentabilidad por venta. Esto se puede disfrazar dentro de mi catálogo de productos como "producto premium". Donde lo que varía puede ser: la presentación, el packaging, algún adicional, etc.

Casi cualquier negocio puede ser rentable dependiendo de cómo se gestione y la inversión que se pueda hacer. Porque si pudiera producir y vender mayor cantidad de bufandas por día (10, 20 ó 50 bufandas) sería un negocio rentable. El problema no es el producto en sí sino el modelo de negocio y la forma de ejecutarlo. Porque si pudiera adquirir una máquina de tejer seguramente reduciría mis tiempos de producción y, por tanto, vender más cantidad por día. Esta diferencia de dinero quizá a futuro me permita contratar algún asistente o, eventualmente, comprar otra máquina. Y así ir mejorando mis tiempos de producción y poder optimizar mis horas de trabajo.

CONCLUSIÓN

Antes de arrancar cualquier negocio hay que hacer un análisis profundo de todos los costos reales. No solamente el costo de la materia prima y el valor de venta, sino también los tiempos de producción y trabajo.

Por otro lado, hay que pensar en las posibilidades reales de crecimiento y de escalar este negocio. Hay negocios que por su característica no son escalables, no nos permiten crecer. Una forma es ampliarse en locales o en franquicias.

O sea, no pensar solamente en el árbol sino pensar en el bosque que puedo crear. ¿Quiero invertir todo lo que implica crear una empresa desde cero? Y entonces tomar decisiones. Si me quiero meter en este negocio o si pienso en otro negocio que a lo mejor sí tenga mayores posibilidades.

*Alejandra Rey Gay, Eventos y Capacitación es una empresa dedicada al asesoramiento a emprendedores; y dueña de la Cadena de Franquicias Chikispa


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