

Hoy, además de ser un lugar de trabajo, el espacio presencial también necesita ofrecer comodidad, encuentro y beneficios concretos para quienes forman parte de la organización.
En ese contexto, los espacios de café y las áreas comunes ganaron protagonismo. Ya no se trata solamente de contar con una máquina vending o una cafetera de filtro. Las empresas buscan generar lugares donde las personas puedan hacer una pausa, encontrarse con otros equipos y acceder a productos de calidad durante la jornada.
Sobre esa necesidad, El Jumillano S.A., empresa argentina que opera desde 1940, desarrolló una propuesta integral para empresas, oficinas y negocios a través de sus dos unidades de negocio: Somos el Agua, con la marca IVESS, y Somos el Café, importador y distribuidor directo de café Lavazza Italia.
La propuesta integra consumos obligados y cotidianos —agua, café e insumos— con una mirada que pone el foco no sólo en el producto, sino también en la calidad, el equipamiento, el mantenimiento y el servicio.
Café Lavazza: un beneficio premium dentro de la oficina
Después de años de home office y esquemas híbridos, la calidad de lo que una empresa ofrece durante la jornada pasó a tener otro peso.
El espacio donde una persona se sirve un café o busca agua también funciona como punto de encuentro, pausa y conversación informal entre equipos. Y, en ese contexto, la calidad del producto empieza a formar parte de la experiencia.
A través de Somos el Café, El Jumillano acerca al mercado corporativo café tostado Lavazza importado de Italia, con planes pensados según el tamaño y el nivel de consumo de cada empresa.
El servicio funciona bajo un esquema de comodato: la empresa accede a una cafetera sin tener que comprarla, a cambio de un consumo mensual mínimo de cápsulas. Los planes disponibles van desde 60 hasta 180 cápsulas por mes, además de alternativas a medida para consumos superiores.
La propuesta incluye distintos equipos Lavazza, mantenimiento, asistencia técnica ante inconvenientes, reposición de cápsulas y entrega, de manera que la empresa no tenga que gestionar por separado cada parte del servicio.
Así, incorporar Lavazza deja de ser simplemente comprar café para convertirse en un beneficio premium que la empresa puede sostener en el tiempo, tanto para sus empleados como para clientes y visitas.
IVESS: la calidad del agua también importa
Con el agua, la decisión no debería limitarse únicamente al precio de un botellón.
También importan la calidad del producto, sus procesos de tratamiento y los controles asociados: precintos de inviolabilidad, etiquetado legal, identificación de lote y fecha de elaboración, además del estado de los dispensers y de los vehículos que forman parte del servicio.
A través de Somos el Agua, El Jumillano ofrece agua elaborada y embotellada bajo normas IVESS con dispensers frío-calor y un servicio que busca mantener la trazabilidad del producto desde que sale de la planta elaboradora hasta el consumo en la oficina.
Ese punto no siempre se considera al momento de contratar un proveedor de agua. No es lo mismo recibir el producto a través de distintos intermediarios que contar con un servicio que sale directamente de planta, se transporta en vehículos propios y es entregado por personal contratado por la compañía.
También importa quién ingresa a la empresa. El repartidor, en muchos casos, accede a oficinas o sectores internos para realizar la reposición. Por eso, contar con personal propio, vehículos asegurados y una operación controlada forma parte del valor del servicio.
A esto se suma el mantenimiento de los dispensers frío-calor, equipos de uso intensivo que requieren atención técnica para funcionar correctamente.
Esta es la propuesta que IVESS El Jumillano tiene
Un beneficio que también construye marca empleadora
La calidad de los beneficios cotidianos también comunica.
Ofrecer agua bajo normas IVESS con estándares de calidad, trazabilidad y servicio y café Lavazza importado directamente desde Italia puede elevar la experiencia dentro de la oficina y contribuir a la percepción que empleados, clientes y visitas tienen de la compañía.
No se trata de pensar que el café o el agua definen por sí solos una política de recursos humanos. Pero sí forman parte de los detalles que construyen la experiencia diaria.
En un mercado laboral donde las empresas buscan hacer más atractiva la presencialidad, ofrecer productos de mayor calidad también puede transformarse en una señal de cómo una organización recibe y valora a su gente.
Una sola gestión para dos servicios cotidianos
Además del valor percibido por empleados y clientes, la propuesta también apunta a simplificar la gestión interna.
Con IVESS y Lavazza, El Jumillano reúne en una misma relación comercial el abastecimiento de agua, café, equipos, mantenimiento y reposición.
Para áreas como Compras, Recursos Humanos, Facilities o Administración, esto permite reducir la cantidad de proveedores y contar con un único interlocutor para dos servicios de uso diario.
La propuesta de El Jumillano parte de una idea simple: si agua y café ya forman parte de la rutina de cualquier oficina, integrarlos bajo una misma gestión puede mejorar tanto la experiencia de quienes los consumen como la operación de quienes deben administrarlos.













