

Desde 2013 el financiamiento público de las actividades de ciencia, tecnología e innovación (CTI) ha registrado un crecimiento notable pari passu con el crecimiento económico. Este crecimiento se expresa en la apertura de nuevas líneas de financiamiento de la ANPCyT dependiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, y la expansión del número de investigadores, becarios y personal de apoyo del Conicet, así como la realización de obras de infraestructura de unidades ejecutoras de este organismo.
Sin embargo, la oportunidad de expansión del Conicet no fue aprovechada ante la inexistencia de una política proactiva para direccionar los recursos de manera focalizada, salvo algunos casos puntuales relativos a tecnologías de frontera, como un instituto de investigación e innovación el biotecnológica en Rosario.
Las características meritocráticas de corte liberal del Conicet no se han modificado. Los investigadores siguen siendo dueños de la decisión de su lugar de trabajo y la propensión es concentrarse en las localizaciones con mayor capacidad de producción científica. Este carácter liberal e individual no ocurre en los países desarrollados, en organismos similares como el ANRS de Francia.
Ilustra esta situación la localización del personal del Conicet en las universidades nacionales. De un total de 6.929 investigadores, 4.780 (67,6%) tienen como lugar de trabajo las universidades nacionales que son más de cincuenta (al menos una por provincia). Sin embargo, la UBA concentra el 32,36% de los investigadores Conicet, y la Plata y Córdoba, el 14,4% y el 10,5% respectivamente. O sea que entre esas tres universidades tienen el 57% de los investigadores Conicet.
Otra manera de observar la elevada concentración es a través del Plan Federal de Infraestructura del MINCyT. Del total de 50 obras ejecutadas desde 2008 por $ 319,1 millones, tres cuartas partes se destinó a unidades ejecutoras del Conicet de doble dependencia con universidades nacionales. Sin embargo, cuatro universidades nacionales concentraron el 47%: Rosario fue beneficiaria con $ 55,8 millones (17,5%), La Plata con $ 37,1 millones (11,7%), Córdoba con $ 32,4 millones (10,2%) y la UBA, con $ 24 millones (7,5%).
Estos datos confirman que el modelo liberal de ingreso a la carrera del investigador científico y tecnológico del Conicet consolida una distribución concentrada, sin responder a un desarrollo regional equilibrado y a sectores estratégicos (salvo raras excepciones).
Ilustremos con un caso de escenario contrafactual de política estatal activa. YPF se reestatizó y el Gobierno Nacional propone una política petrolera expansiva. No existe ningún Instituto de Investigación e Innovación del Conicet en esta área. La política activa en CTI es la siguiente. Se crean dos Institutos de Investigación e Innovación Tecnológica en Neuquén y Comodoro Rivadavia, en virtud de que los principales yacimientos de hidrocarburos son los de Loma de la Lata/Vaca Muerta y el Golfo San Jorge. El primero, en asociación con las Universidades Nacionales del Comahue (cuenta con las carreras de Ingeniería en Petróleo y Geología) y Río Negro (Geología, Ingeniería Ambiental)). La segunda, en asociación con la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. Se convoca al ingreso a la carrera del investigador del Conicet para esos dos Institutos y a la relocalización de investigadores en ambos Institutos. Esta política también incluye a becarios doctorales, posdoctorales y personal de apoyo, así como el financiamiento de la infraestrutura física y de laboratorio. Resultados: en pocos años el país contaría con dos Institutos de excelencia que contribuyen al desarrollo tecnológico en el sector, en las localizaciones naturales donde están situados los recursos naturales.
Así lo hubiera hecho el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España.
Sin política activa de CTI, la política tecnológica petrolera estará concentrada en las universidades de La Plata y UBA, quizás Cuyo y, eventualmente, la recientemente creada Universidad Nacional Arturo Jaureche (Florencio Varela) en homenaje a los laboratorios de investigación de YPF situadas en ese partido del conourbano bonaerense, cerradas con la privatización de la empresa.










