Palabra de CEOExclusivo Members

Viajes en cuotas al exterior: para este emprendedor, es "absurdo y surrealista" que Milei mantenga la prohibición

Con caídas de hasta el 50% en ventas, Volalá acusó el golpe del ajuste. Su fundador y CEO, José Casabal, alerta que el DNU que desreguló al turismo terminó favoreciendo a la informalidad. En plena turbulencia, avanza en su internacionalización.

José Casabal (54) enciende un cigarro. Da una pitada, mira lejos y se toma un par de segundos. Ex CEO de la brasileña Submarino Viajes en el país, en junio, cumplirá ocho años desde que se lanzó a navegar por su cuenta, tras comprarle la operación local a su antiguo empleador y rebautizarla como Volalá. Con pasado en otros peso pesados del sector (Cencosud Viajes, Assist Card) y de la industria tecnológica -fue country manager de Bumeran-, la Argentina de Javier Milei lo puso frente a un dilema: el DNU 70/23, que, en su ambición reformadora, abrió la actividad turística, prácticamente, a cualquiera que la quiera prestar.

"Me genera una dualidad", reflexiona el emprendedor, mientras la voluta se disipa. "Personalmente, me gustan las desregulaciones, me gusta la competencia. Conceptualmente, no me parece mal", define quien -sin la misma espalda financiera que sus rivales- lidera al tercero en discordia del negocio turístico online, detrás de Despegar (que cotiza en Wall Street) y Almundo (del gigante brasileño CVC). "Pero, cuando veo el resultado... La verdad, no está tan bueno", asegura, en su charla con El Cronista.

¿Por qué? ¿En qué lo afecta?

Como empresa, somos un animal competitivo. Si el cliente quiere comprarle un viaje a una agencia en Tokio y los Estados Unidos, lo puede hacer. Nuestro entorno competitivo es inmenso. Nuestro problema no es el temor a la competencia.

¿Cuál es, entonces?

Cuando el Estado genera condiciones de competencia que desvirtúan completamente lo que funciona. El sector está muy impactado porque el Estado sigue fijando impuestos a la transacción formal en dólares, beneficiando a la informal. ¿Qué onda? Si desregulás, desregulá todo.

¿La forma de pago, por ejemplo?

Más que eso. El problema no es cobrar o no en dólares. Nosotros cobraríamos en la moneda que el cliente quiera pagar. El tema es que, si le cobro con tarjeta, lo tiene que pagar más caro porque tengo que sumarle impuestos que no puedo evitar. Las regulaciones, hoy, no me permiten cobrarle en dólares. Ahí es adonde la desregulación nos termina perjudicando.

"El sector turístico está muy impactado porque el Estado sigue fijando impuestos a la transacción formal en dólares, beneficiando a la informal. ¿Qué onda? Si desregulás, desregulá todo".

¿Terminó favoreciendo la contratación de viajes con independientes o particulares, con más margen para moverse en la informalidad?

Sí. Estuvo todo tan regulado que, al final, se termina distorsionando mucho.

¿Cómo le va este año a Volalá?

Hubo una caída muy fuerte en estos cuatro meses. Tuvimos momentos entre 30% y 50% abajo. La caída de la demanda es muy, muy fuerte. Entiendo que tiene que ver, también, con el empeoramiento de las condiciones económicas de corto plazo: el impacto de la inflación, el aumento del dólar oficial y demás. Es normal. Todo eso frena la demanda. Tal vez, la está posponiendo. Difícil saberlo. Como mínimo, seguro, la está frenando. Pero hay otra caída que no puedo mensurar.

¿Cuál?

Qué porcentaje de transacciones se está yendo a empresas del exterior. Si a una empresa del exterior se le paga con una tarjeta también del exterior, no tiene impuestos. Y, si puede pagarlo con una tarjeta argentina, el impuesto PAIS se cobra siempre y cuando no la pague en dólares antes del vencimiento. En la Argentina, el negocio de los viajes viene siendo socio de la recaudación de impuestos desde hace mucho tiempo. Con la obligatoriedad, además, de cobrar por cuenta y orden del Estado un montón de impuestos que, a nosotros, nos cuesta mucho dinero hacer que eso suceda. 

¿Por ejemplo?

Cuando cobramos los impuestos por un viaje, las tarjetas de crédito nos cobran como comisión un porcentaje de ese dinero que estamos recaudando como si fuera ingreso nuestro. Y no podemos evitarlo, ni negarnos a cobrarlo. No sólo trabajo para el Estado, sino que tengo que pagar para eso. Además, lo que estamos recaudando ahora (impuesto o retención, para el caso es lo mismo) sitúa al dólar para viajar entre 30% y 50% por arriba del blue, que es con el que la gente hace la cuenta. Eso nos pone en una situación de perjuicio notable versus la posibilidad de comprar un viaje por un circuito mucho más informal. O comprárselo a una agencia del exterior.

No cierra.

No. Repito: hago de agente recaudador, tengo que pagar por eso y, además, me coloca en una situación de desventaja competitiva alucinante: somos la industria con impuesto PAIS, más caro de todos; el doble que todos los demás.

Si uno mira los números de Semana Santa, por ejemplo, pareciera que el golpe al sector turístico no es tan fuerte.

Eso es todo el tiempo charla de café con mis amigos. "Qué bien les está yendo; los vuelos están llenos...". Una cosa es eso, que la gente esté viajando, y otra tomar esos eventos puntuales como parámetro de toda la industria. La Costa Argentina, Córdoba o los destinos de turismo interno a full en una fecha específica, como Semana Santa, no reflejan, necesariamente, que el sector esté funcionando de manera saludable, pujante ni mucho menos.

¿Por qué?

Primero, por las particularidades de cómo se contrata un viaje para ir a pasar un fin de semana a Pinamar, Cariló, Córdoba o Mendoza. No necesariamente tiene impacto sobre la industria, sino sobre nichos que funcionan en una fecha específica. La salud de la industria se ve reflejada por un montón de otros jugadores que no participan de esos nichos específicos en fechas específicas. Cuando te corrés de Semana Santa, lo que pasa es que no hay demanda. Existe oferta pero no demanda.

En cuatro meses, la cantidad de pasajeros aéreos internacionales cayó 16,6%. Pero la de cabotaje, nada más que 0,6%, según datos de la ANAC.

Otro tema de charla de café con amigos. "Los vuelos están llenos". Sí. Pero la venta de los vuelos se realiza con mucho tiempo de anticipación. Los que todavía están llenos son los que se vendieron el año pasado. Hoy, la demanda de viajes está deprimida. En seis veces lo vas a ver.

¿Entonces?

Esta industria, generalmente, funcionó con niveles de transparencia y modernidad bastante avanzado en cuanto a sus transacciones. Durante muchísimos años, los viajes se compraron con tarjetas de crédito, con financiación. Todo muy formalizado, muy bancarizado. Eso dejó de pasar.

¿Por qué?

La distorsión, primero, entre el dólar blue y el oficial, y, ahora, además todos los impuestos, generó informalización. A la gente, le conviene sacar los dólares del colchón, ir y comprar su aéreo al exterior con billetes. Eso genera informalización, genera que las empresas que tenemos mayor nivel de formalidad nos quedemos afuera. Empezamos a perder mercado contra agencias del exterior o empresas más pequeñas, que pueden aprovechar eso. Básicamente, al final, se transforma en un mercado regulado por la mala: si vas por el formal, te cuesta más caro.

"La brecha y los impuestos que estamos obligados a cobrar hicieron que, a la gente, le convenga sacar los dólares del colchón, ir y comprar su aéreo al exterior con billetes. Eso genera informalización, que las empresas con mayor nivel de formalidad nos quedemos afuera. Empezamos a perder mercado contra agencias del exterior o firmas más chicas, que pueden aprovechar eso. Básicamente, al final, se transforma en un mercado regulado por la mala: si vas por el formal, te cuesta más caro".

En los hechos, ¿la desregulación del DNU terminó siendo un búmeran?

La posibilidad de generar un circuito informal de pago hizo que un determinado tipo de empresas de viajes subsista, que tengan negocio. Esto afecta mucho más a las firmas medianas y grandes que a las chicas. Pero las grandes y medianas son las que tienen más capacidad de inversión y de contratación. La industria venía mal de la pandemia, sufrió mucho. Siguieron tres, cuatro años de un país con mucha inflación y, atrás, vino esto. La situación empeora.

¿Qué debería cambiar?

Primero, deberíamos tener un mercado de cambios normal. Que el cliente pueda pagar en pesos o dólares y le cueste lo mismo. Basta de impuesto PAIS, de retención de Ganancias... Los pasajes internacionales cuestan en dólares, los pagás en dólares o en pesos, a un tipo de cambio equis. Que cueste lo mismo y que no haya un impuesto si lo hacés de una manera o de otra. De esa manera, no habría problemas.

Son cosas que el Gobierno podría impulsar. Si su idea a futuro es que la economía tenga una competencia de monedas transparente y libre, que suceda. Todos los medios de pago en las mismas condiciones para ambas monedas. Con eso, se pone transparencia al mercado. Quedamos todos en las mismas condiciones de competencia, incluso, contra las empresas del exterior.

¿Es necesaria es la vuelta de las cuotas?

Tienen que volver. Todavía está vigente la prohibición de financiar viajes al exterior. Es un absurdo. ¿Por qué el Estado tiene que negarle a una entidad privada el destino de un crédito para una actividad en particular? Lo puedo entender de un gobierno que piensa de determinada manera. En uno como el actual, que piensa distinto, me parece casi surrealista que eso siga sucediendo.

¿Por qué cree que sigue sucediendo?

Creo que este tipo de medidas están en una capa de prioridades a las que todavía no se llegó. Podría ser que estén postergadas porque, primero, hay que acumular reservas. La otra posibilidad es que no tengan ni idea: que haya tantas prioridades que, todavía, ni llegaron a ver esto. Pero sería importante normalizar la relación entre privados. En todo caso, que las cuotas pueden ser caras porque, todavía, estamos con inflación alta. Eso, después, se irá acomodando con el paso del tiempo.

Con las bajas de tasas que está haciendo el Banco Central, las cuotas para viajar podrían ser menos caras de lo pensado.

Si hubieran créditos para viajes con tasas del 50%, del 60%, contra una inflación del 150%... Eso va a empujar. Va a ayudar a la industria. Pero, para eso, hace falta meter mano y sacar la regulación.

"Las cuotas tienen que volver. Todavía está vigente la prohibición de financiar viajes al exterior. Es un absurdo. ¿Por qué el Estado tiene que negarle a una entidad privada el destino de un crédito para una actividad en particular? Lo puedo entender de un gobierno que piensa de determinada manera. En uno como el actual, que piensa distinto, me parece casi surrealista que eso siga sucediendo".

¿Cómo ve al Gobierno de Milei hasta acá?
Me siento bastante identificado con la sensación de esperanza que hay. Tengo mucha expectativa por lo que se pueda generar en un determinado plazo. A grandes rasgos, gran parte de lo que se está haciendo era necesario. Estoy de acuerdo con para dónde va. En el mientras tanto, se empieza a poner difícil: se están generando distorsiones fuertes y afectando a mercados que, en vez de funcionar mejor, lo están haciendo peor.

¿El sector necesita otro PreViaje?

El problema del sector no tiene que ver con necesidades de incentivos, que es a lo que estábamos más acostumbrados: a pedir incentivos o beneficios. La solución debe seguir la línea de lo que se propone: generar transparencia y situaciones de competitividad razonables para los que participamos del mercado.

Volalá había activado hace dos años su plan de expansión internacional. ¿Toda esta situación lo afectó?

Influyó en dos sentidos contrapuestos. Por un lado, nos hizo gastar mucho dinero en sostener a la empresa en la Argentina. Eso demoró la posibilidad de expansión. Pero, también, reforzó nuestras convicciones. Es muy difícil enfocar esfuerzos de inversión en la Argentina en estas condiciones. La verdad, no tiene mucho sentido económico enfocarse en un mercado que se está achicando, se está poniendo caro y los impuestos nos pesan. El foco es abrir negocios afuera.

¿Dónde y cuándo?

Estamos a semanas de abrir en Chile y a dos o tres meses de llegar a tres países más en la región: Colombia, México y Perú. Para octubre, espero que estén todos abiertos. Chile es lo inmediato. Una vez que lo lancemos, nos pondremos a trabajar con los otros. Será muchísimo más rápido porque todo el esfuerzo tecnológico que hicimos para tener una plataforma de viajes fuera de la Argentina, para Chile, es 100% nuevo. Pero, para Colombia, México y Perú, no lo será. Habrá cuestiones para cambiar. Pero el esfuerzo grande era para el primer país.

Temas relacionados
Más noticias de Palabra de CEO

Las más leídas de Negocios

Las más leídas de Apertura

Destacadas de hoy

Noticias de tu interés

Compartí tus comentarios

¿Querés dejar tu opinión? Registrate para comentar este artículo.