En esta noticia
La misma semana en la que un grupo de voluntarios plantaba tres hectáreas de bosque nativo en Tucumán, el fuego arrasaba con otras 42.000 ha en Salta.
Aquella escena fue la que empujó a Damián Rivadeneira a buscar una solución para restaurar los ecosistemas a la velocidad a la que se pierden.
Así nació ReForest LATAM, una startup argentina que integra biotecnología y drones para regenerar bosques nativos a gran escala. Su tecnología consiste en el desarrollo de semillas nativas que se dispersan mediante drones para maximizar las probabilidades de germinación y crecimiento en zonas estratégicas.

A la fecha, la compañía acumula más de 200 hectáreas intervenidas en Argentina, Bolivia y Brasil; multiplicó por cinco su facturación respecto del año anterior y tiene un pipeline comercial de u$s 90 millones, compuesto por proyectos piloto que espera convertir en contratos de mayor escala.
En conversación con El Cronista, Rivadeneira, CEO y cofundador de ReForest, explicó que el objetivo de la empresa apunta a cambiar la economía de la restauración ambiental.
Para ello -asegura entusiasmado- que su tecnología permite intervenir entre 20 y 50 veces más rápido que los métodos convencionales y reducir los costos hasta a una cuarta parte.
De vender pertenencias a levantar u$s 1,14 millones
Antes de crear ReForest, Damián Rivadeneira estaba al frente de Conscientes, un proyecto que organizaba jornadas de restauración de bosques nativos con voluntarios. En Tucumán habían logrado plantar tres hectáreas en un día, un récord para la región. Sin embargo, mientras celebraban ese avance, los incendios consumían otras 42.000 hectáreas en Salta.
La conclusión fue que no alcanzaba con multiplicar las jornadas de plantación. Había que intervenir en toda la cadena y eso implicaba conocer los ecosistemas, desarrollar semillas con mejores condiciones para establecerse, identificar dónde dispersarlas y medir los resultados.

Para hacerlo a una mayor escala, Rivadeneira -junto con su socia Paula Gianserra- decidieron desarrollar una solución propia.
El capital inicial salió de sus bolsillos. Los fundadores reunieron un total de u$s 400.000 entre ahorros personales y la venta de pertenencias. Ambos optaron por financiar el desarrollo sin recurrir de inmediato a inversores externos. La prioridad era validar la tecnología antes de levantar capital.
Los primeros 28 meses, el proyecto se financió exclusivamente con recursos propios. Después llegó una ronda de inversión por u$s 1,14 millones que fue sobresuscripta, es decir, el interés de los inversores superó ampliamente la cantidad que la empresa tenía previsto captar.
Entre los participantes estuvieron Ithink, que lideró la ronda con u$s 400.000; Inventure y Prospect, con u$s 100.000 cada uno; y Aceleradora Litoral y Anthm, con u$s 50.000 cada uno, además de inversores ángeles.
El dinero permitió fortalecer el equipo, profundizar el desarrollo tecnológico y ampliar las pruebas de campo. La empresa cuenta, actualmente, con un equipo especializado de científicos, biólogos, biotecnólogos e ingenieros forestales.
Cómo funciona el negocio de restaurar bosques con drones
ReForest desarrolla cápsulas con semillas nativas a partir de un tratamiento biotecnológico. Rivadeneira las describe como una suerte de “micromacetas” dado que cuando reciben agua, activan el proceso de germinación y aportan condiciones favorables durante las primeras etapas del crecimiento.
“Lo que logramos con esta cápsula es potenciar el desarrollo radicular. Una vez que recibe agua, se activan los procesos de germinación y la cápsula sigue alimentando a la plántula en esos estadios iniciales, permitiéndole establecerse mejor en el terreno”, explicó.

En ese proceso, el equipo analiza variables como temperatura, humedad, elevación, pendientes, cuerpos de agua, características del suelo y recurrencia de incendios. Con esa información, se elabora un plan de restauración y programa los vuelos de los drones.
La empresa ya desarrolló más de 65 especies bajo protocolos de secreto industrial, adaptadas a distintas condiciones ambientales.
Hasta el momento, ReForest LATAM intervino más de 200 hectáreas, a través de proyectos piloto pagos que permitieron validar la tecnología en condiciones reales.
El próximo salto está en la Patagonia. La empresa prepara una intervención de más de 120 hectáreas para realizarse en 48 horas. El trabajo se desarrolla junto con especialistas y equipos técnicos del Parque Nacional Lanín.
El objetivo es establecer alrededor de 750 renovales por hectárea, con una proyección de aproximadamente 300 ejemplares vivos a los 30 años.

Un pipeline de u$s 90 millones y expansión regional
ReForest LATAM multiplicó por cinco su facturación frente al año anterior. Para 2027, la empresa proyecta superar el millón de dólares de sobre la base de contratos y proyectos en curso.
La cifra más ambiciosa está en el pipeline comercial de u$s 90 millones, destinados a proyectos piloto y oportunidades que la empresa busca convertir en intervenciones de mayor escala durante los próximos años.
Actualmente, alrededor del 50% de los ingresos proviene de Argentina. El resto corresponde a sus operaciones regionales, con Bolivia como otro mercado relevante y Brasil como una plaza en la que todavía desarrolla ensayos y validaciones tecnológicas. El siguiente paso es Paraguay.

Por Ayelén Trujillo
Redactora de El Cronista
¡No te pierdas mi próxima nota! Unite a Members
- Accedé a todos los análisis sin límite de lectura
- Lectura sin publicidad
- App + edición impresa incluidas
- Acceso al foro de la comunidad
Desde $1000 / mes Menos de un café por semana
Más Videos


















