En 2025 el ritmo de las inversiones productivas y el clima de negocios en general estuvo marcado por dos eventos clave: el levantamiento parcial del cepo cambiario, en abril, y las elecciones legislativas, en octubre. Por un lado, el fin de algunas restricciones a la compra de divisas anunciada en la primera mitad del año, fue visto de manera positiva para las empresas de capitales extranjeros y nacionales. En contrapartida, en el segundo semestre, la incertidumbre volvió a reinar tras las elecciones legislativas en la provincia de Buenos Aires, el posible default y el incremento del dólar y del IPC.
En ese escenario, algunos sectores sostuvieron sus niveles de inversiones, apuntalados, principalmente, por el RIGI. Estos rubros son la minería, sobre todo los proyectos vinculados al litio y al cobre; y el del oil & gas, de la mano de Vaca Muerta. Luego, hubo distintos anuncios durante el año en industrias vinculadas a estos desarrollos, tanto en el norte del país como en el sur. Por su parte, el real estate también se mantuvo dinámico en 2025, con desarrollos de oficinas y residencias premium en la Ciudad de Buenos Aires.
Por el contrario, los rubros en los que las inversiones productivas mostraron un ritmo menor durante este año fueron los relacionados al consumo interno, en un 2025 que fue recesivo. Entre ellos se puede mencionar al retail y el consumo masivo. A su vez, la industria automotriz también registró un leve parate este año, con escasas inversiones anunciadas a lo largo del período.
De todas maneras, los especialistas coinciden en que más allá de la coyuntura política y los vaivenes circunstanciales de ciertas variables financieras, la tendencia positiva en materia de inversiones se mantiene. Esta realidad se observa principalmente en los sectores más dinámicos como energía, minería, tecnología del conocimiento. Desde PwC se espera que para 2026 se sumen las necesarias inversiones en infraestructura que Argentina necesita para desarrollar todo su potencial de recursos humanos y materiales.
Natacha Izquierdo, directora de Operaciones de Abeceb, explicó que más allá de la recuperación generalizada de la economía en 2025, el crecimiento estuvo liderado por los sectores más dinámicos. La minería alcanzó un récord histórico de exportaciones, impulsada por los máximos precios internacionales del oro y la plata, con ventas que superaron los u$s 5000 millones.
El sector energético, por su parte, se proyecta con una expansión de +13,7 por ciento en petróleo y +4,5 por ciento en gas, a pesar de las limitaciones en transporte y exportación —justamente, el gran punto de oportunidad para la próxima etapa de inversión, sumó Izquierdo.
La especialista de Abeceb agregó que, en el ámbito de los servicios basados en conocimiento, las exportaciones treparon a u$s 9700 millones (+20 por ciento interanual), alcanzando un nuevo máximo histórico y consolidando al ecosistema como la tercera industria exportadora del país, con la inteligencia artificial como principal motor del crecimiento.
“En paralelo, el agro inició la campaña 2025/2026 con expectativas de cosecha de 141 millones de toneladas, lo que la ubica como la segunda mejor campaña de la historia, solo detrás de la de 2018/2019, aun en un contexto de precios internacionales menos favorables”, interpretó.
José María Segura, socio de PwC, detalló que las inversiones presentadas al RIGI totalizan u$s 33.876 millones distribuidos en 20 proyectos. A esta cifra, afirmó, podría sumarse la inversión anunciada para desarrollar un centro de datos por u$s 25.000 millones, aunque aún no fue presentada formalmente al régimen. En ese marco, del total presentado, al cierre de esta nota de APERTURA el 47,3 por ciento ya obtuvo aprobación oficial, lo que equivale a u$s 16.029 millones en nueve proyectos.
“Venimos de un largo periodo de estancamiento y ahora están dadas las condiciones para revertirlo a partir de la demanda constante de los productos argentinos”, analizó Segura. Y agregó: “En ese largo periodo, que afectó a algunos sectores más que a otros, vimos salida de capitales extranjeros y llegada de otros, pero esto tiene que ver más bien con redefiniciones de estrategias de negocios globales o regionales u oportunidades concretas, que con una tendencia estructural. Ese dinamismo de entradas y salidas lo seguiremos viendo a lo largo de los años porque es lo habitual en economías normalizadas”.
Vaca Muerta y minería, los ganadores
Desde 2020 a la fecha, Vaca Muerta fue el principal foco que atrae inversiones productivas. Sin embargo, la explotación en la zona todavía encuentra un techo. Izquierdo, de Abeceb, afirmó que en 2025 Vaca Muerta despegó, pero la infraestructura marca el límite. “El sector atraviesa su mejor momento en 25 años, traccionado por la producción no convencional pese a la caída del convencional y el bache de mitad de año -las fracturas bajaron 24 por ciento en junio y 8,9 por ciento en julio-“, analizó.
En este sentido, desde Abeceb señalaron que 2025 aparece como un año de transición, con foco de las operadoras en la eficiencia de costos y consolidación de proyectos en Vaca Muerta mientras maduran las obras de evacuación. “El punto de inflexión llegará en 2026, con la entrada en operación de la infraestructura clave”, anticipó.

Segura, de PwC, añadió que la minería y la energía concentran el 98,3 por ciento de las inversiones presentadas dentro del RIGI. El sector minero lidera con el 64,8 por ciento del total, mientras que energía representa el 33,5 por ciento. Las inversiones restantes se distribuyen entre infraestructura portuaria y siderurgia, con aproximadamente 0,9 por ciento cada una.
Consolidar la tendencia
Para el año que viene los especialistas consultados consideraron que debería mantenerse la tendencia registrada durante 2025, con los sectores ya mencionados como los drivers de actividad económica e inversiones productivas. Lorenzo Sigaut Gravina, director de análisis macroeconómico en la consultora Equilibra, sumó al agro como uno de los sectores que va a ser protagonista en 2026.
“El RIGI apunta a la minería, energía, particularmente Vaca Muerta, y algunos otros proyectos, como los parques eólicos, entre otros”, enumeró el economista. En este sentido, interpretó que, de la mano de menores retenciones, la ganadería también podría atraer inversiones, sobre todo si se termina de consolidar una mayor apertura de mercados tales como el de los Estados Unidos.
“Otro rubro importante, que no sé si será en 2026 o en 2027, es infraestructura. Hay mucho por hacer, y ya más estabilizado el frente fiscal, o con concesiones con privados, el gobierno va a empezar a hacer licitaciones y a adjudicar obras que hay que hacer”, consideró Sigaut Gravina.
En ese contexto, las variables que podrían definir el ritmo de inversiones son diversas. Por un lado, el crédito y el acceso a los mercados financieros internacionales figura, nuevamente, como una cuenta pendiente para 2026. Por su parte, Segura, de PwC, agregó que la aprobación y profundidad de las reformas laboral e impositiva serán determinantes para la evolución económica del país.
“Además, es importante que a nivel interno la demanda traccione un poco más, ya que estamos en recesión”, opinó el economista de Equilibra. “Debe haber una mayor expansión del mercado interno, porque si no, salvo los sectores exportadores, otras industrias no tendrán muchas razones para invertir”, sintetizó sobre las perspectivas para el año que está por comenzar.












