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El negocio asegurador atraviesa una etapa de transformación marcada por la consolidación de compañías, la aparición de nuevos jugadores y un cambio profundo en el perfil del cliente. En ese contexto, las aseguradoras enfrentan el desafío de crecer, integrar estructuras y adaptarse a un consumidor cada vez más exigente.

"Life Seguros forma parte del Grupo ST, un grupo financiero integrado por nueve compañías, con capitales 100% locales“, explicó Ezequiel Basile, director comercial corporativo de Life Seguros. El origen del holding se remonta a la división de un banco mayorista que, con el tiempo, fue incorporando distintas unidades de negocio vinculadas al sistema financiero.

En ese proceso, el crecimiento estuvo marcado por adquisiciones. “Life terminó siendo el resultado de la compra de varias compañías. En los últimos años adquirimos Prudential, Cardiff y anteriormente Metropolitan Life, lo que nos permitió posicionarnos con fuerza en el segmento de seguros de personas“, señaló. A la par, la compañía también desarrolló líneas vinculadas a seguros patrimoniales y distintos canales de distribución.

Para Basile, ese crecimiento vino acompañado de un cambio de paradigma. “Antes, la solidez de una empresa estaba asociada a cuestiones visibles: el edificio, la formalidad. Hoy eso cambió. La solvencia pasa por otros intangibles, por la agilidad, por la capacidad de adaptarse y por el respaldo que se construye desde otro lugar“, explicó.

Un cliente distinto, nuevas demandas

Ese cambio también está directamente relacionado con la evolución del cliente. “La empresa de hoy no es la misma que hace 30 años. El consumidor actual está acostumbrado a las redes, a la inmediatez, a tener más información y más poder de decisión“, sostuvo. En ese escenario, Life busca posicionarse como una marca joven, cercana y flexible, dentro de un grupo que tiene como misión acompañar el desarrollo de las empresas argentinas.

“Hoy las personas quieren interactuar, tener autonomía y autogestión. Muchas cosas pueden resolverse a través de portales o modelos de atención digitales“, señaló Basile. A eso se suma una mayor sensibilidad por cuestiones como el cuidado del medioambiente, el uso responsable de los recursos y la innovación. “El producto core ya no alcanza si no está acompañado de soluciones satélite que lo vuelvan más atractivo, sobre todo para las nuevas generaciones“, afirmó.

En el segmento corporativo, el negocio se divide entre empresas multinacionales, que suelen seguir lineamientos de sus casas matrices, y compañías locales, con mayor autonomía en la toma de decisiones. “En ese marco, trabajamos mucho con productos vinculados a beneficios para empleados. La idea es que ese beneficio tenga valor real para el trabajador y, al mismo tiempo, sea una herramienta atractiva para el empleador“, explicó.

Finalmente, Basile destacó el valor de los procesos de integración. “Las adquisiciones permiten crecer, pero también sumar culturas, talentos y capacidades. Los equipos humanos y técnicos son clave, y trabajan todos los días para seguir fortaleciendo la compañía y acompañar ese crecimiento“, concluyó.