

Los ministros británicos de Defensa y de Asuntos Exteriores salieron a cruzar a Javier Milei horas después de su mensaje por cadena nacional sobre las medidas para las Islas Malinas. El mandatario anunció un endurecimiento de las sanciones contra empresas extranjeras que operan en el archipiélago.
El titular de Defensa, Wes Streeting, sostuvo que el reclamo argentino no altera la postura de Londres y que el compromiso del Reino Unido con las islas es “absoluto e inquebrantable”.
“Los habitantes eligen”: la respuesta del Reino Unido a la cadena nacional de Milei
A través de redes sociales, expresó que la soberanía británica sobre las islas responde a la voluntad de los pobladores. “La declaración de Milei durante la noche nos dice más sobre la política interna en Argentina que sobre las Islas Malvinas”, afirmó Streeting en redes sociales. “Las Malvinas son británicas porque los habitantes de las Malvinas eligen ser británicos”, agregó.
El funcionario remarcó, además, que el compromiso de su país con el territorio es total e indiscutido.

En la misma línea se expresó el canciller Ed Miliband, quien también utilizó sus redes para responder al discurso de Milei. El funcionario insistió en que la postura británica no admite matices: las islas seguirán siendo británicas porque esa es, según explicó, la voluntad mayoritaria de quienes las habitan.
La respuesta oficial llegó luego de que Milei cuestionara la legitimidad de la autodeterminación de los isleños, a quienes calificó como una “población implantada en un territorio usurpado”. Frente a ese planteo, desde el gabinete de Andy Burnham se remarcó que el derecho a decidir su propio destino es un principio amparado por el derecho internacional y que el Reino Unido lo va a sostener con firmeza.
El cruce se produjo horas después de que Milei asegurara, en su discurso por cadena nacional, que existen actualmente “vientos de cambio” a nivel internacional que favorecen el reclamo argentino por la soberanía de las islas. La cadena nacional se dio en medio de un contexto particular: en los últimos días, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, deslizó en más de una ocasión que podría “revisar” la histórica neutralidad de Washington frente al diferendo, en lo que se interpretó como un gesto de malestar por el escaso respaldo británico en el conflicto con Irán.
El discurso presidencial también se enmarcó en el reclamo argentino contra el proyecto petrolero Sea Lion, que impulsan la empresa británica Rockhopper y la israelí Navitas en aguas ubicadas a 220 kilómetros al norte de las islas.
La disputa por la soberanía del archipiélago está reconocida por una resolución de las Naciones Unidas de 1965, que llama a ambos países a resolver la controversia por la vía diplomática y evitar decisiones unilaterales. La guerra de Malvinas, en 1982, se extendió durante 74 días y dejó 649 muertos argentinos y 255 británicos.














