Energía

"Lo que era posible en 2014 fue imposible en 2020", dice el líder de las centrales nucleares del país

José Luis Antúnez, presidente de Nucleoeléctrica Argentina, habla sobre el proyecto del reactor chino Hualong

José Luis Antúnez habla en voz baja y pausado, mientras toma en una taza de San Lorenzo un café especialmente preparado para él. Este ingeniero electromecánico que tiene como ídolo a José Sanfilippo es el presidente de Nucleoeléctrica Argentina Sociedad Anónima (NASA), la empresa estatal que construye y opera las tres centrales nucleares del país: Atucha I y II, en la ciudad bonaerense de Lima, y Embalse, en Córdoba. Durante más de una hora recibió a El Cronista en las oficinas de NASA en Villa Martelli, donde repasó todos los proyectos que tiene la compañía para los próximos años.

La entrevista se realizó unos días antes del fallecimiento de un trabajador electrocutado en Atucha, un episodio que la firma está investigando.

- El actual Gobierno denunció un vaciamiento del sector nuclear en la anterior gestión. ¿Por qué?

-En 2020, cuando llegamos teníamos el proyecto de uranio natural con financiamiento de China abandonado, la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) de Neuquén abandonada, y el contrato por el reactor chino de uranio enriquecido con negociaciones contractuales sin terminar. También vimos abandonado el almacenamiento en seco de elementos combustibles para Atucha I, y el Carem totalmente paralizado en su construcción.

-¿Qué están haciendo para revertirlo?

-Nuestro plan de NASA es lo posible; lo que era posible en la Argentina de 2014 era imposible en la Argentina de 2020. En primer término había que revertir la decisión de abandonar nuestra tecnología, en la que trabajamos casi 50 años. Ahora queremos terminar la negociación con China por la nueva central con tecnología Hualong y ubicarla en el predio adyacente a Atucha. También revertir el abandono del uso de la tecnología de uranio natural. Y es esencial dar vuelta atrás el deterioro de la PIAP, que tiene un mantenimiento mínimo desde 2017.

-¿Cuáles son las principales prioridades de NASA ahora?

-Firmar el contrato financiero con China en primer lugar. Y luego revertir la decisión administrativa de anular la tecnología de uranio natural y recuperar todo lo que haya para encarar otro proyecto en el futuro. Para eso trasladamos el centro de diseño del nuevo reactor a Córdoba, ya que va a ser gemelo al de Embalse..

-¿Qué significa la terminación del almacenamiento en seco de los combustibles gastados de Atucha I?

-Es importante porque la obra estaba paralizada por un litigio con la empresa constructora. Lo retomamos y lo terminamos nosotros. Además, vamos a hacer otro almacenamiento en seco para ambas centrales nucleares.

-¿Cómo van a financiar todos estos proyectos?

-El almacenamiento de Atucha I fue con recursos que aportó el Tesoro, la extensión de vida de Atucha I y el segundo almacenamiento será con valores representativos de deuda a pagar con la energía entregada en un futuro mediante el contrato de abastecimiento con Cammesa. Un bono de ese tipo, con una tasa de interés atractiva, puede ser interesante para el mercado local. Creemos que podemos llegar a juntar u$s 200 millones o 220 millones.

-¿Cuánto factura NASA al año?

-Son unos $ 6000 millones mensuales, con una tarifa equivalente a u$s 46 por MWh, porque simplemente recupera los costos operativos, algo que está muy bien.

-¿Cómo logran no tener déficit operativo?

-No lo tenemos por ahora. La tarifa permite un equilibrio hasta que los costos internos empezaron a superar a la corrección del dólar oficial frente al peso. El costo de NASA es 83% nacional y si los costos locales, como los salarios, van creciendo, la tarifa se descalza y empezamos a tener déficit operativo. La tarifa es un tema a resolver.

-¿Qué estado tiene el contrato con China para Atucha III?

-El año pasado nos pusimos a trabajar con la Corporación Nuclear China y en diciembre terminamos la negociación del contrato comercial, que establece cómo va a ser la obra, cómo se va a ejecutar y el costo. Qué, cómo y cuánto, en el marco del tratado país-país firmado en 2014. En febrero de este año firmamos el contrato comercial. El punto clave es el financiamiento, que está asegurado en el marco del acuerdo país-país, que está en la Ley 27122 de 2015. Hasta ahora, Argentina financiaría el 15% y el 85% llegaría de China. Por la variación de nuestras condiciones financieras, concluimos necesitamos financiamiento por el 100% del proyecto.

-¿Cuál será el costo total?

-Estamos hablando de u$s 8300 millones. Incluye más de u$s 3500 millones de contenido nacional, que en un momento de escasez de divisas en el Banco Central resulta muy interesante.

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