En el mundo laboral actual, el compromiso de las personas con las empresas ya no responde a los modelos tradicionales basados en el apego emocional. Referentes de Recursos Humanos y consultoría coinciden en que el vínculo entre empleados y organizaciones se volvió más transaccional, lo que obliga a las compañías a repensar estrategias para atraer y retener talento en un entorno donde la lealtad de largo plazo deja de ser la norma.
Carolina Borracchia, fundadora de Combo Latam, sostuvo que “hay una tendencia que ya se rompió: es el vínculo emocional. El paradigma está en decadencia. El vínculo laboral es cada vez más transaccional”. Borracchia explicó que hoy la conversación gira más en torno a la carga cognitiva y a los límites de las responsabilidades que asumen los empleados, en lugar del llamado salario emocional.
Según Natalia Lascirignola, fundadora de Serendipia Consultora, el momento clave para definir la relación laboral ocurre en la entrevista con el líder directo. “Por más que les contemos los beneficios, los desarrollos, los planes, si no hay match entre el líder y la persona, la propuesta cae y es un rechazo aunque sea una buena propuesta”, describió.
Juan Carlos Lucas, director de Hacer Historia, señaló que “se reconfiguró el nivel del compromiso que están dispuestas a tomar las personas. Siempre nos comprometemos con algo, pero ahora ese compromiso no está puesto dentro de la organización. Empiezan a competir las cuestiones de la empresa con cuestiones personales”. Lucas apuntó que esta transformación se aceleró a partir de la pandemia.
Desde la perspectiva corporativa, Silvina D’Onofrio, gerente de Talent Acquisition y Employer Brand de Unilever Cono Sur, explicó que la visión de carrera a largo plazo quedó atrás. “Tenemos una filosofía de gestión de talento que tiene que ver con las experiencias”.










