El sistema financiero argentino atraviesa una expansión sin precedentes en su historia reciente. En lo que va del gobierno de Javier Milei, la relación entre el crédito y el Producto Bruto Interno (PBI) pasó del 5% a cerca del 12%, lo que equivale a casi triplicar el tamaño del sector. Así lo planteó Diego Rivas, CEO del Banco Galicia, durante CEO Talks, un evento organizado por El Cronista y revista Apertura, donde trazó un diagnóstico del estado actual de la economía y de las condiciones necesarias para que ese crecimiento se sostenga en el tiempo.
El ejecutivo enmarcó ese salto en la estabilidad macroeconómica que el país viene consolidando: “El superávit que logró el gobierno tiene que ser un ancla importante para el país, independientemente del color del gobierno que nos toque tener”, afirmó Rivas, y subrayó que ese logro representa “un valor a rescatar”.
Pese al avance, resaltó que la brecha con los vecinos de la región sigue siendo amplia: países como Chile tienen una relación crédito-PBI cercana al 90%, mientras que el promedio latinoamericano ronda el 50%. “La oportunidad es grande”, dijo.
Rivas describió una economía con dos velocidades, en línea con el concepto de “economía en K” que circula en los análisis del sector. Por un lado, los sectores exportadores —energía, minería y agro— muestran un dinamismo pronunciado y traccionan el crecimiento a través de sus cadenas de proveedores. Por el otro, los sectores orientados al consumo interno todavía enfrentan desafíos para estabilizarse. “Este crecimiento, poco a poco, se empieza a derramar, porque no es solamente la industria propia, sino todos los proveedores de servicios que tienen oportunidades”, señaló el ejecutivo.
Nueva agenda impositiva
Para que esa segunda velocidad se acelere, Rivas identificó dos palancas. La primera es la agenda impositiva: “Argentina necesita una agenda impositiva distinta que permita que las empresas locales sean más competitivas”, sostuvo. La segunda, y quizás la más estructural, es la confianza. “La principal fuente de financiación de un país es la riqueza que generan sus propios habitantes”, dijo, y agregó que esa confianza depende de que las reglas del juego se mantengan más allá de los ciclos electorales: “Este país necesita poder demostrar que no se reinventa cada cuatro años”.
En ese sentido, Rivas apuntó a la volatilidad electoral como uno de los factores que frena las decisiones de inversión de largo plazo. “En cada año electoral hay mucha volatilidad y eso no ayuda”, afirmó. “Muchas veces esa volatilidad tiene que ver con la misma duda acerca de si la Argentina se va a volver a reinventar o termina teniendo un rumbo más consistente”, completó. Para el ejecutivo, la seguridad jurídica y la previsibilidad de las reglas son los requisitos mínimos para que una inversión pueda pensarse en horizontes que superen un mandato presidencial.










