Facundo Mendizabal, presidente del Grupo Mendizabal, construyó su trayectoria sobre una premisa simple: identificar marcas que el mercado argentino todavía no tenía y que tenían chances reales de funcionar. “El puntapié es buscar una posibilidad de negocio; dentro de esas oportunidades, buscamos aquellas cosas que todavía no han sucedido”, explicó el empresario.
Así llegaron al grupo marcas como Avent, con foco en lactancia, y luego la expansión hacia el rubro textil, con resultados mixtos. El salto más grande fue Stanley, hoy el activo más relevante del portafolio. El modelo de negocio gira en torno a un factor que Mendizabal consideró determinante: “Lo más grande es transmitir confianza a los socios internacionales para que desembarquen de nuestra mano”, afirmó.
Según el empresario, cuando una marca global busca un socio local, lo que prioriza es la protección de su reputación en un mercado lejano: “Nosotros le vamos a cuidar lo más preciado que las compañías tienen, que es su marca, su reputación y su producto”.











