La Argentina genera expectativas entre los inversores, pero también escepticismo. La pregunta que se repite en los mercados es si el país está ante una oportunidad real o ante otro ciclo que terminará en fracaso. Ese interrogante fue el punto de partida de dos referentes del mundo empresario que analizaron la actualidad del país.

Facundo Gómez Minujin, CEO de JP Morgan para la Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia, se definió como optimista con reservas. A su juicio, el país atraviesa un cambio de rumbo genuino que deberá ser ratificado en las elecciones de octubre del año próximo. “Soy optimista porque creo que ahora se está generando un cambio interesante en el país, pero uno nunca sabe hasta que la población vuelva a votar y eso lo veremos el año que viene”, afirmó.

El diagnóstico de Gómez Minujin apunta a un problema estructural: “El péndulo en la Argentina se ha movido mucho y lo ha hecho más drásticamente que en otros países, y ese es el problema”. Como contraste, citó los casos de Brasil y Colombia, donde los cambios de gobierno generan ajustes acotados y la vida cotidiana no se altera de forma abrupta tras cada elección. “En la Argentina todo vuelve a cambiar y se vuelve mucho para atrás”, advirtió.

En el mismo evento, Patricia Jebsen, integrante de ocho directorios y experiencia con distintos roles en grandes compañías internacionales como Siemens, Falabella, Mercado Libre, Cencosud y Rappi, abordó el impacto de la inteligencia artificial con una perspectiva histórica. “Cada tecnología nueva nos da más posibilidades, más opciones para aprender cosas nuevas y, sobre todo, para hacer negocios de maneras diferentes”, sostuvo. Jebsen recordó que el temor al desempleo tecnológico no es nuevo: lo mismo ocurrió con la llegada de internet y luego con el comercio electrónico, y en ambos casos la adaptación terminó por ampliar las oportunidades.