Finanzas con impacto

El boom de los bonos verdes, beneficios de este tipo de financiación

Julieta Artal, la responsable de Gobierno Corporativo y Sustentabilidad de ByMA cuenta cómo se están instalando los bonos sustentables en el país y sus beneficios

En 2021, el boom de bonos ambientales, sociales y sustentables fue el fruto de más de dos años de arduo trabajo. Para que estas colocaciones con impacto dieran su fruto un grupo de expertos en finanzas y, especialmente en finanzas sustentables, dedicó muchas horas no solo a definir lineamientos, sino también a evangelizar y capacitar a las empresas para que conocieran estos instrumentos de financiación.

Y el año pasado todo ese trabajo se vio reflejado en el panel con 16 emisiones que cumplían con los requisitos para ser categorizadas de esta manera. Un año antes, en 2020, habían sido cuatro.

"Para introducir este tipo de instrumentos en la Argentina tuvimos que ver qué sucedía en el mundo, porque esto ya estaba instalado en las Bolsas de Europa y empezamos a leer la normativa internacional de la Asociación de Mercados y definir los lineamientos de qué es un bono verde y qué es un bono social. Armamos un equipo compuesto por ByMA y Bolsa. Era todo nuevo, nueva terminología...", cuenta Julieta Artal, responsable de Gobierno Corporativo y Sustentabilidad de Bolsas y Mercados Argentinos (ByMA).

Julieta Artal de ByMA

La experta recuerda parte del proceso, por ejemplo, la categorización de cada bono. Así, el bono verde es que el que tiene un claro beneficio ambiental. El social es abordar un problema específico y tener un indicador cuantitativo.

"El boom de lo social sucede con la pandemia en 2020 y muchos proyectos per se ya son sociales porque, por ejemplo, generan empleo. Pero se debían buscar indicadores específicos para poder decir realmente es un bono social", explica.

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Por último, también había que encontrar el equilibrio del bono sustentable, que logra los dos impactos pero tienen que estar equilibrados.

Luego había que evangelizar a las empresas en estas cuestiones. "Empezamos a hacer mucha capacitación, mucho webinar y, en ese sentido, la pandemia nos ayudó porque pudimos alcanzar a muchas empresas de distintos tamaños", sigue el relato Artal.

-¿Ahora muchas PyMEs y organizaciones civiles se están financiando en el mercado de capitales?

-Sí, exacto y era algo que antes no ocurría. Tuvimos que buscar un instrumento que les permitiera hacerlo a las ONGs y lo hacen emitiendo ON Pyme. Fue lo que hicieron Techo y Sumatoria que fueron casos inéditos.

Techo fue la primera ONG en financiarse en el mercado de capitales

-¿Incluso en la región?

-Sí, totalmente. El caso de Techo fue muy innovador y ayudó a que otras instituciones analicen esta posibilidad de financiarse a través del mercado de capitales y con un financiamiento de impacto que vemos en todas las colocaciones que hay un exceso de demanda.

-¿Ese exceso de demanda es porque es un bono verde?

-Hay un interés porque tenemos, por un lado, los fondos que tienen mandatos de dónde invertir. Pero también hay un interés particular de inversores en este tipo de instrumento y la CNV también lanzó hace poco más de un año una resolución para los Fondos comunes de inversión abiertos (AICG) y lo que busca es que estos fondos estén integrados por estos instrumentos.

-Luego del boom de 2021, ¿cómo viene 2022?

-Desde que se lanzó el panel, en septiembre de 2019, a hoy tenemos 33 emisiones. El primer bono fue el de Plaza Logística. En 2020, tuvimos cuatro emisiones. En 2021, logramos 16 y en lo que va del año tenemos 12. En los últimos 10 días incorporamos cuatro emisiones. Y, lo que nos impacta es que tenemos muchas ONs Pymes.

-En ese sentido, a las Pymes les abrió una puerta al financiamiento...

-Totalmente. Hay mucha visibilidad, muchos beneficios. Hay muchas empresas que ya venían trabajando hacía años y encontraron una oportunidad en este vehículo la conjugación de financiamiento con impacto. Y esa visibilidad de un tema que está cada vez más en agenda.

Fecovita, la primera cooperativa que salió al mercado con etiqueta social

-¿Logran financiarse mejor?

-En cuanto a tasas no. Sí en la demanda. Todas la emisiones que tenemos han tenido una gran demanda y muchos casos de que fue la primera vez que salieron al mercado de capitales. Por ejemplo, Fecovita, que fue una cooperativa, la primera que salió al mercado etiquetada como social. Lo mismo con Techo y Sumatoria.

-Y en cuanto a tasas, el hecho que no haya diferencial ¿es en la Argentina o a nivel mundial?

-Entiendo que es a nivel mundial.

-¿Esta emisión requiere por parte de la empresa emisora un paso más?

-Básicamente el instrumento es el mismo. Se puede emitir un fideicomiso financiero o puede ser una obligación negociable. Podría ser un título público nacional, provincial o municipal. A la fecha no tenemos pero sí tenemos sobre todo obligaciones negociables.

Y en cuento a los pasos son los mismos que el bono tradicional. Y tenemos dos instancias adicionales. Antes de la emisión nos juntamos bastante con las empresas y buscamos acompañarlas porque es algo nuevo para todos. Y además deben contar con la revisión externa de un organismo que es quien tiene el expertise ambiental o social. Y desde ByMA revisamos esa información, pedimos que se incluya en el prospecto. Y, luego, hasta que se amortice el instrumento, la empresa nos tiene que mandar todos los años un informe de uso de los bonos. Eso es muy importante en todo lo que se llama el green washing o social washing, que la empresa pueda transparentar al inversor cómo se usó ese dinero, que el 100% se haya usado con un fin social u ambiental. Que no se desvíen los fondos para otros fines.

Y, en el caso que se pueda, año a año también que informen los beneficios que se van logrando con el proyecto.

Cadena emisor elige el instrumento para garantizar la trazabilidad y lo indica en el prospecto. Por ejemplo, tener una cuenta separada administrada por una Comité.

-También existen los bonos vinculados a la sustentabilidad...

-Sí, en 2020 surgen estos bonos. Están dentro de este universo de deuda etiquetada pero es un poco más complejo. En vez de destinarse a un proyecto específico social u ambiental o ambos, con este instrumento la empresa puede utilizarlo para un indicador de sustentabilidad específico. Por ejemplo, disminuir en tanto por ciento el uso de agua. Tiene que ser un objetivo material que realmente sea relevante para su industria o sector.

No importa el cómo lo use, sino buscar la eficiencia de ese KPI sustentable.

¿Estos bonos están siendo muy demandados?

Sí, vienen creciendo mucho porque acá no puede haber Green washing. Requiere un informe de auditoría y si la empresa no logró el objetivo autoimpuesto tiene una pena. El bono social, verde o sustentable es reputacional. Acá la empresa tiene que pagar. Por ejemplo, la que más se utiliza es un punto más de tasa. Pero puede ser adelantar el pago. La misma empresa elige la pena.

En la Argentina, lo aprobó la CNV en febrero de este año y ya tenemos el primero etiqueta de una empresa que se llama Red Surcos.


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