Convertir algas invasoras en vasos biodegradables, mezclar fécula de mandioca con plástico para reducir su huella en el suelo, divulgar ciencia desde el fondo del mar o llevar la crisis climática al debate político. Esas son las apuestas de cuatro jóvenes argentinos que presentaron sus iniciativas en un encuentro reciente y que tienen en común una misma premisa: transformar problemas ambientales en respuestas prácticas.

Jerónimo Batista Bucher, biotecnólogo y director de Henko, trabaja en una propuesta que parte de una doble problemática ecosistémica. “La idea es que en un mismo entorno donde está presente la contaminación plástica y la invasión de algas, que es otro problema ecosistémico, tratar de sacar algo virtuoso, hacerlas confluir y generar una opción biodegradable”, explicó. Su iniciativa aprovecha extractos de algas marinas para producir materiales compostables, como vasos descartables, como alternativa al plástico convencional.

Celeste Giardinelli, comunicadora científica, formó parte del stream del Conicet que exploró el fondo marino de Mar del Plata: “Mi labor ahí fue derribar el mito de que la ciencia es compleja”, señaló.

Mercedes Pombo, cofundadora de Jóvenes por el Clima Argentina, repasó el objetivo de la organización: “Buscamos llevarlo al plano de lo concreto y particularmente de las medidas públicas”, afirmó sobre el desafío de traducir fenómenos climáticos abstractos en agenda política tangible.

Natalia Hermoso, estudiante avanzada de Ciencias Físicas, abordó el problema desde su tesis de grado. Su objetivo fue reducir la cantidad de materia no biodegradable en el suelo. “Para la impresión 3D no se puede reemplazar el insumo que es el PLA, que es plástico, pero sí se le pueden agregar otros componentes —explicó—. En mi caso, le agregué fécula de mandioca. Así se disminuye la cantidad de plástico que se está usando”.