En esta noticia

El RIGI busca reducir el riesgo y dar previsibilidad a largo plazo para atraer inversiones a sectores estratégicos como energía y minería. Gonzalo Brest, socio Tax & Legal de KPMG Argentina, destacó el impacto que estos proyectos pueden generar en las economías regionales y anticipó el desafío de avanzar hacia una mayor industrialización de los recursos.

En el comienzo de la charla sostuvo que Argentina cuenta con los recursos naturales y que el RIGI desbloquea inversiones y aporta previsibilidad.

Sobre las ventajas de este régimen repasó que Argentina tuvo muchos regímenes de incentivos, pero que este funcionó porque entendió el problema de la alta volatilidad política.

“Este régimen le da previsibilidad a 30 años al inversor con una promesa que está sustentada en el congreso. Eso hace que el riesgo baje muchísimo y que esas inversiones sean una realidad”, señaló.

Sobre la discusión en torno a los impuestos que se dejan de recaudar con el RIGI, señaló que la comparación con el régimen general puede resultar engañosa, ya que, según explicó, el régimen busca destrabar inversiones que de otro modo no llegarían al país.

Desarrollo de proveedores locales

“Este RIGI genera previsibilidad para el inversor. También genera ingresos, transforma las comunidades a través del desarrollo de proveedores locales que no es un derrame sino que está previsto en la norma y genera un ámbito de infraestructura que de otra forma no sucedería”, puntualizó.

El RIGI no solo busca impulsar la extracción de recursos, sino también avanzar hacia su industrialización mediante plantas que permitan procesarlos localmente. En este sentido, el denominado “Súper RIGI” plantea una actualización del régimen para promover nuevas etapas de industrialización y agregar valor a los recursos naturales que el RIGI permitió desarrollar.

“Las inversiones vinculadas a los recursos naturales ya son una realidad pero el desafío es avanzar en la cadena de valor. Actualmente, por ejemplo, el concentrado de mineral puede salir del país para ser refinado en otras geografías”, explicó.

Derrame en las economía locales

Además, destacó que el impacto de estas inversiones trasciende a las empresas y comienza a reflejarse en las economías locales. Mencionó el caso de Neuquén, donde el crecimiento de la actividad impulsa, entre otros sectores, la capacidad hotelera.

En este proceso, las comunidades también adquieren un rol central, ya que los proyectos requieren una licencia social y generan nuevas demandas de infraestructura, salud, educación y formación de técnicos especializados.