

El empresario Ricardo Salinas es reconocido por diversos motivos empresariales y económicos, como la construcción de un significante patrimonio familiar gracias a negocios e inversiones. En esta línea, reveló cuál es la mejor inversión y aseguró que “la casa es la peor de todas”.
Como fundador de Grupo Salinas y presidente de un conglomerado que reúne compañías como TV Azteca, Elektra, Italika y Banco Azteca, además de la Universidad de la Libertad, el empresario encabeza una estructura que genera alrededor de 200,000 empleos. Su fortuna también le permitió acceder a bienes de lujo, como yates, aviones privados y helicópteros.

Entre sus declaraciones más conocidas sobre finanzas personales destaca una frase que suele generar debate: “La casa es la peor inversión de todas”.
¿Por qué Ricardo Salinas Pliego considera que comprar una casa es una mala inversión?
Formado como contador público en el Tecnológico de Monterrey, con una maestría en negocios por la Universidad de Tulane y un doctorado honoris causa otorgado por la Universidad Autónoma de Guadalajara, Salinas compartió en distintas ocasiones su perspectiva sobre la administración del dinero y las inversiones.
Aunque reconoce que no es sencillo ofrecer recomendaciones financieras aplicables a las personas en general, sostiene que adquirir una vivienda no necesariamente representa la mejor alternativa para hacer crecer el patrimonio.
En ese sentido, el empresario considera que invertir en Bitcoin puede ser una opción más atractiva que destinar el dinero a la compra de una propiedad.
“Si tú sueñas con tener una casa como seguridad y propiedad, vende la pinche casa, réntela y cómprate unos bitcoins y siéntate ahí. La casa es la peor inversión de todas porque no es una inversión. En primer lugar, la casa es un gasto y así hay que verlo. Ahora, es un gasto necesario: el dinero es para gastarse”, señaló dando a entender que el Bitcoin en la mejor inversión en el mercado.
El dinero debe utilizarse, pero también generar rendimientos
Desde la perspectiva de Ricardo Salinas, una vivienda debe entenderse principalmente como un gasto y no como un activo destinado a producir ganancias. Por eso, plantea que las personas analicen qué proporción de su patrimonio familiar está concentrada en un inmueble y consideren diversificar sus recursos hacia otros instrumentos financieros.
También advierte que mantener una propiedad implica costos permanentes, como:
- Reparaciones
- Mantenimiento
- Deterioro provocado por el paso del tiempo
Cada uno de estos son gastos que pueden reducir su rentabilidad.
A esto se suma el compromiso de un crédito hipotecario. Según su planteamiento, adquirir una vivienda mediante financiamiento puede convertirse en una carga económica importante, ya que el inmueble permanece sujeto a una deuda con la entidad bancaria hasta que se complete el pago del préstamo.














