Durante décadas, hablar de las grandes capitales del mercado inmobiliario de lujo remitía casi automáticamente a Nueva York, París, Londres o Hong Kong. La Ciudad de México comienza a reclamar un lugar en esa conversación, no necesariamente porque sea más cara, sino precisamente por lo contrario: el dinero todavía compra aquí muchos más metros cuadrados.

Esa brecha es una de las razones detrás de la llegada a México de BARNES, firma inmobiliaria especializada en propiedades de alta gama, que abrió su primera oficina en la capital como parte de una red de más de 150 oficinas en 26 países.

El dato que mejor explica su apuesta está en Polanco. De acuerdo con estimaciones de la firma, un presupuesto de US$2 millones permite comprar una propiedad de entre 235 y 365 metros cuadrados en esa zona de la Ciudad de México.

Por el mismo monto, el comprador obtendría entre 60 y 90 metros cuadrados en Manhattan y entre 85 y 125 metros en el Triángulo de Oro y el VI Distrito de París.

En el extremo superior de esos rangos, Polanco ofrece alrededor de cuatro veces la superficie disponible en Manhattan por un presupuesto equivalente. Si se comparan los extremos más amplios de ambas horquillas, la diferencia puede superar seis veces.

La firma BARNES en México.
La firma BARNES en México.Empresa

No es sólo una cuestión de precio. Según el BARNES City Index 2026, que ordena 50 ciudades entre las más buscadas por individuos de alto patrimonio, la Ciudad de México aparece por encima de mercados como Luxemburgo, Hong Kong y Toronto.

El movimiento tiene detrás un mercado que se ha encarecido rápidamente. BARNES calcula que los precios residenciales de la capital aumentaron entre 8% y 10% anual entre 2021 y 2025 y sostiene que el avance fue todavía mayor dentro del segmento de lujo.

La firma proyecta además que las ubicaciones prime de la ciudad podrían apreciarse entre 25% y 35% hacia 2030, una estimación propia y no una garantía de rendimiento.

El nuevo mapa del lujo chilango

Ese mercado tampoco se limita ya a un solo corredor. Polanco y Lomas de Chapultepec mantienen su posición entre las zonas tradicionales de alto valor, mientras Santa Fe compite con una oferta residencial más contemporánea. Roma y Condesa, por otro lado, suman arquitectura, gastronomía y vida cultural a la ecuación, mientras San Ángel y Coyoacán conservan un perfil patrimonial distinto.

Para los jugadores internacionales, el atractivo está justamente en esa combinación de estilos y precios frente a otras capitales.

“Los compradores nacionales e internacionales buscan en la Ciudad de México diversificar su patrimonio y acceder a un estilo de vida único”, afirmó Benjamin Brjost, director general adjunto de BARNES México.

La llegada de la compañía, más que ampliar simplemente la oferta de intermediarios inmobiliarios en la ciudad, es una señal de cómo está cambiando el lugar de la capital mexicana dentro del circuito internacional del lujo.

Nueva York y París siguen jugando en otra liga por profundidad y trayectoria. Pero para un comprador que mide el lujo también en metros cuadrados, la Ciudad de México tiene hoy un argumento que esas capitales difícilmente pueden igualar: el presupuesto rinde considerablemente más.