

México se consolidó como el principal protagonista del financiamiento soberano en los mercados internacionales durante 2025. De acuerdo con el International Debt Report 2026 del Banco Mundial, el país no solo capturó el mayor volumen de nuevas emisiones públicas de bonos entre las economías de bajos y medianos ingresos (LMICs), sino que ejecutó la operación de saneamiento y recompra de pasivos más grande del mundo en desarrollo, marcando una distancia operativa muy clara frente a sus pares de América Latina como Colombia y Argentina.
La radiografía presentada por el organismo multilateral revela que el endeudamiento externo total de los países en desarrollo aumentó un 5.5% en 2025 para alcanzar un récord histórico de $9.4 billones de dólares, impulsado por el regreso de los inversionistas privados y un inusual debilitamiento del dólar estadounidense. En este escenario global, México destacó de forma sobresaliente al acaparar el 16.7% de todas las nuevas emisiones públicas internacionales, levantando u$s 42,000 millones de dólares en los mercados de capitales.
A este dinamismo soberano se sumó la participación del sector privado no garantizado (PNG) mexicano, que aportó u$s8.2,000 millones adicionales en bonos internacionales, manteniendo su actividad intacta y evidenciando el apetito constante de los inversionistas institucionales por el riesgo mexicano.
Recompra récord para desactivar el muro de amortizaciones
El Banco Mundial refiere además de la capacidad de captación de recursos el uso estratégico que el Estado mexicano dio a esos fondos. Frente al reto del llamado “muro de amortizaciones” (vencimientos concentrados entre 2024 y 2026), la Secretaría de Hacienda y el sector público ejecutaron durante junio y septiembre de 2025 operaciones de recompra de deuda (buybacks) por u$s 17,000 millones.
Esta cifra posicionó a México en el primer lugar mundial absoluto en operaciones de recompra de deuda soberana de economías emergentes, superando con holgura a competidores regionales como Colombia (que reportó operaciones por u$s 6,600 millones) y Argentina (con u$s 2,800 millones).
Mediante estas operaciones, el gobierno mexicano utilizó los recursos de nuevas colocaciones a plazos más largos para retirar anticipadamente bonos soberanos y pasivos de empresas estatales estratégicas como Petróleos Mexicanos (PEMEX). El objetivo central de esta ingeniería financiera fue alargar el perfil de maduración de la deuda, mitigar el riesgo de refinanciamiento en un entorno de tasas todavía restrictivas y capturar condiciones de costo más eficientes.
Sostenibilidad y contraste regional
A pesar de que el crecimiento nominal de la deuda externa registró un incremento de doble dígito en 2025, en sintonía con un entorno de mayor apetito por el riesgo y un Producto Interno Bruto y GNI resilientes, las métricas estructurales de México se mantienen en una zona de contención prudente. El ratio de deuda externa respecto al GNI se sostiene en la franja del 41% al 45%, respaldado por flujos sólidos de exportación y una base de ingresos que permite cubrir con holgura el servicio de intereses.
El contraste con el resto de la región es notorio, dice la institución financiera. Mientras Brasil concentra su carga financiera en el endeudamiento interno en moneda local y enfrenta altas tasas de interés de referencia domésticas, y Argentina navega bajo esquemas de reestructuración y dependencia de organismos multilaterales, México opera con una estrategia de mercado plenamente integrada a los circuitos globales de capital privado.
De acuerdo con el banco, el endeudamiento externo de México en 2025 no respondió a una presión de liquidez improvisada, sino a una táctica deliberada y quirúrgica de optimización de pasivos. Al blindar la macroeconomía frente a la volatilidad internacional y despejar los vencimientos de mediano plazo, el país ratifica su estatus como el referente financiero más sofisticado de América Latina en la gestión de su deuda soberana.














