La semana pasada hubo un evento muy VIP en Bosque Real, el terruño de nivel AAA en el Estado de México. Artistas, deportistas e influencers (ésta imprescindible cartera de personajes con peso en redes sociales) para el lanzamiento de las Karl Lagerfeld Residences. En este enclave del municipio de Huixquilucan, los dueños de la franquicia de este diseñador le pusieron su firma y su icónico perfil en blanco y negro a 73 viviendas a entregarse en tres años.

Antes, lo exclusivo era tener un producto con etiqueta de lujo, pero lo de hoy son las escrituras con esas etiquetas.

Y no es el único apellido ‘de pasarela’ que llegó al país. Armani tendrá 57 residencias en la cotizada esquina de Presidente Masaryk y Moliere en Polanco, que se podrán estrenar para el verano del año que viene.

En Bosque Real conviven Karl Lagerfeld con Maison Furnished by Elie Saab Maison, desde 3,926 dólares por metro cuadrado, y con las cotizadas Residences by Roche Bobois. 

El club de vecinos que tienen una vivienda con marca propia, es más chico de lo que parece. De Karl Lagerfeld se identifican al menos seis proyectos en el mundo (Marbella, Dubái, Lisboa, Ras Al Khaimah, Melaka y México) y los cinco que publican inventario suman 802 viviendas previstas. Previstas, no habitadas porque casi todo está en obra o preventa, así que los vecinos del club son, por ahora, una lista de nombres en los planos con chequeras de seis ceros.

¿Y cuánto cuesta el apellido de un famoso en un inmueble? Los departamentos Armani arrancan en MXN $40 millones por unos 150 metros cuadrados, es decir unos MXN $267,000 por metro cuadrado. Si comparamos con la media de anuncios de unidades en la misma zona en Polanco, el promedio es de MXN $108,173 pesos por la unidad mencionada. La brecha entre tener apellido famoso y no ronda el 146%.

Para dimensionar el cheque, conviene mirar a Manhattan, pero por ticket, no por metro cuadrado. Esos MXN $40 millones (que equivalen a u$s 2.2 millones) te deja en los rangos de la Gran Manzana donde el promedio de ventas de departamentos fue de u$s 1.25 millones en el tercer trimestre de 2026, según Miller Samuel y The Real Deal. Es decir, ese Armani cuesta 1.7 veces el departamento típico de Manhattan.

Este ‘lujo por notario’ (es decir, los procesos legales y de cierre rigurosos implícitos en la consolidación de transacciones inmobiliarias residenciales de gama alta y de lujo en México), lleva un par de años y desembarcó primero en las playas, donde el modelo llegó en realidad enfundado con bata y servicios de hotel. En Mayakoba, Rosewood abrió en 2008 con 128 suites y 32 villas en propiedad; Banyan Tree, en 2009; y Fairmont Heritage Place, en 2015. Este es otro de los negocios que se esconden bajo la misma etiqueta: la marca pone el servicio, es decir, un hotel pegado a tu departamento. Las cadenas Ritz-Carlton, St. Regis o Park Hyatt reciben los mejores rendimientos de este tipo de clientes.

Aunque también las marcas de moda están apuntando a este mercado: en Cancún se vende Nautica Residences by Naúma, que según el desarrollador es el primer proyecto residencial de la marca en todo el mundo: preventa desde unos MXN $6.7 millones, entrega prevista entre 2028 y 2029.

Hace pocos días se presentó en México el Branded Residences Monitor, una hub de información sobre residencias de lujo liderado por empresarios españoles y mexicanos. En su reporte, se identifican 4,300 unidades con marca propia confirmadas a desarrollarse en México.

Y si uno revisa el resto del informe, entiende que nuestro país entró por la puerta grande porque esos departamentos corresponden a 96 diferentes proyectos, frente a los 66 desarrollos y 4,100 unidades que el mismo informe contó en España y Portugal juntos.