

- Auditorías exprés con grabación de audio y video: la nueva arma del SAT
- Ningún establecimiento se salvará: desde puestos callejeros hasta grandes empresas
- Materialidad y trazabilidad: deberás probar cada operación con documentos, fotos y contratos
- Consecuencias penales: más allá de multas, podrías ir a la cárcel
Según trascendió, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) implementará un programa de auditorías sin precedentes que incluye visitas domiciliarias sorpresa con equipos de abogados y dispositivos de grabación.
Esta medida, que va más allá de las revisiones administrativas tradicionales, busca combatir la evasión fiscal y el uso de facturas falsas, y podría derivar en consecuencias penales para los contribuyentes que incumplan con sus obligaciones fiscales.
El Colegio de Contadores Públicos de México (CCPM) confirmó que estas inspecciones estarán respaldadas por reformas al Código Fiscal de la Federación que entran en vigor este año, otorgando facultades amplias a la autoridad tributaria para realizar verificaciones inmediatas en cualquier establecimiento comercial o domicilio fiscal.

Auditorías exprés con grabación de audio y video: la nueva arma del SAT
Las visitas domiciliarias del SAT tendrán una característica distintiva: los visitadores estarán autorizados para comenzar de inmediato la toma de fotografías y la grabación de audio y video desde su llegada al lugar. Este material servirá como evidencia directa que podrá utilizarse para sancionar a evasores fiscales, empresas que emiten facturas falsas y sus clientes o proveedores vinculados.
Es importante aclarar que la autoridad fiscal podrá realizar las verificaciones bajo la presunción de que los comprobantes fiscales digitales por Internet (CFDI) podrían ser falsos, invirtiendo efectivamente la carga de la prueba sobre los contribuyentes.
Ningún establecimiento se salvará: desde puestos callejeros hasta grandes empresas
Las inspecciones del SAT no discriminarán por tamaño o tipo de negocio. Las verificaciones podrán realizarse en domicilios fiscales, sucursales, oficinas, bodegas, almacenes, locales comerciales, puestos fijos o semifijos en la vía pública, y cualquier lugar donde se desarrollen actividades o se presten servicios amparados por facturas.
Al llegar al sitio, los visitadores entregarán la orden de verificación al contribuyente, su representante legal, al encargado del establecimiento o a quien se encuentre al frente del lugar, iniciando de inmediato el proceso de documentación mediante grabaciones y fotografías que formarán parte del expediente de auditoría.
Materialidad y trazabilidad: deberás probar cada operación con documentos, fotos y contratos
El SAT aplicará dos conceptos clave durante estas auditorías: materialidad y trazabilidad. La materialidad implica demostrar que el servicio se prestó efectivamente o que la mercancía existió, ingresó al inventario y posteriormente fue vendida. Los contribuyentes deberán presentar evidencia física, fotográfica o documental de cada operación.
La trazabilidad, por su parte, permitirá a la autoridad seguir el rastro completo de cada operación: quién vendió el producto, cuándo se recibió, cómo se entregó, en qué momento se comercializó o quién suministró los insumos que fueron transformados.
Este mismo criterio se aplicará a la prestación de servicios, incluido el arrendamiento de inmuebles, que deberán estar respaldados por contratos, emisión de CFDI, depósitos bancarios e instalaciones físicas verificables.

Consecuencias penales: más allá de multas, podrías ir a la cárcel
A diferencia de las revisiones administrativas tradicionales que típicamente resultan en multas o sanciones económicas, estas nuevas visitas domiciliarias podrán derivar en procedimientos con consecuencias penales. El objetivo declarado es identificar evasión fiscal y uso de facturas falsas, delitos que bajo la legislación mexicana pueden conllevar penas de prisión.
Los contribuyentes que no puedan comprobar que sus ingresos, ventas y servicios reportados corresponden a operaciones reales enfrentarán no solo sanciones administrativas, sino también la posibilidad de procesos penales.
Esta medida representa un endurecimiento significativo en la estrategia de fiscalización del SAT, que ahora contará con evidencia audiovisual para sustentar posibles acusaciones criminales contra evasores fiscales y quienes participen en esquemas de facturación falsa.















