

La jornada inaugural de la Copa Mundial de Fútbol 2026 en la Ciudad de México enfrenta su primer gran rival: el clima.
La Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil encendió las alarmas tras emitir un aviso especial por el ingreso de un potente temporal que promete descargas eléctricas, granizo y vientos fuertes justo en los días más esperados por millones de aficionados nacionales y extranjeros.
Lluvia, granizo y rayos: la alerta máxima que pone en peligro la inauguración en CDMX
El Servicio Meteorológico Nacional confirmó que el fenómeno tiene origen en la combinación de un canal de baja presión extendido sobre el interior del país y el ingreso constante de humedad desde el Pacífico y el Golfo de México. Una ecuación que, traducida en experiencia cotidiana para los capitalinos, significa cielos cargados, tardes violentas y noches húmedas durante casi dos semanas seguidas.
Los números no dejan margen para la improvisación: se esperan acumulados de hasta 75 milímetros de precipitación, clasificados técnicamente como lluvias muy fuertes. A eso se suman rachas de viento de hasta 50 kilómetros por hora, actividad eléctrica frecuente y episodios de granizo que podrían sorprender tanto a turistas internacionales como a los propios habitantes.
El periodo crítico abarca desde el miércoles 3 y se extiende hasta el viernes 12 de junio, una ventana que cubre por completo los primeros compromisos del torneo.
Qué precauciones deberán tomar los fanáticos del fútbol en CDMX
Protección Civil no se limitó a emitir una alerta y esperar. Las autoridades publicaron un conjunto de recomendaciones puntuales dirigidas tanto a los aficionados locales como a los visitantes extranjeros que recorrerán la ciudad durante las próximas semanas.
La más básica, pero quizás la más ignorada: llevar siempre un impermeable o paraguas al salir a cualquier evento vespertino. La lluvia en la CDMX no avisa, y quedarse atrapado a la intemperie cerca de un estadio sin protección puede convertir la experiencia en un mal recuerdo.
En cuanto a la movilidad, las autoridades fueron tajantes: no intentar cruzar calles o avenidas con corrientes de agua visibles, sin importar qué tan superficial parezca el nivel.
Otro punto que muchos pasan por alto es el refugio durante tormentas eléctricas. Resguardarse bajo árboles, postes de luz o estructuras metálicas representa un riesgo real ante la intensidad de los rayos previstos. Las zonas de Fan Zones y los accesos a los estadios cuentan con áreas techadas habilitadas; la recomendación es dirigirse a ellas ante cualquier señal de tormenta.
Por su parte, el Sistema de Aguas de la Ciudad de México desplegó brigadas en sesión permanente para operar los trabajos de desazolve en los nodos viales más críticos y en los perímetros cercanos a las sedes deportivas. El objetivo es reducir al mínimo los encharcamientos que podrían paralizar el transporte masivo en los momentos de mayor afluencia.

Temperaturas a la baja y calles inundadas: así se vivirá el clima en CDMX durante la inauguración del Mundial 2026
Hay una noticia que el temporal trae consigo y que muchos recibirán con alivio: el calor no será problema. El ingreso de esta masa de humedad provocará un descenso notable en las temperaturas, con máximas que rondarán entre los 22 y 25 grados durante los días del torneo.
Para los miles de turistas que llegaron preparados para el calor típico del verano mexicano, el dato es relevante: las noches podrían sentirse considerablemente frescas, especialmente después de una tormenta fuerte.
Lo que sí preocupa a las autoridades es el escenario de inundaciones en vialidades secundarias y la posible saturación del drenaje en zonas históricamente vulnerables de la ciudad. La recomendación general es planificar los trayectos con anticipación, salir con mayor tiempo del habitual hacia los estadios y mantenerse informado a través de los canales oficiales de Protección Civil antes de cada jornada.
El panorama meteorológico también contempla la vigilancia de dos posibles sistemas ciclónicos en desarrollo frente a las costas de Guerrero y Oaxaca, aunque por el momento no representan una amenaza directa para la capital. Las autoridades aclararon que el pronóstico actual aún no integra los efectos de esos sistemas, por lo que el monitoreo continuará en los próximos días.














