En el cuarto día de la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, el presidente Donald Trump abrió un nuevo frente de tensión con un aliado europeo.
Desde la Casa Blanca, durante un encuentro con el canciller alemán Friedrich Merz, el líder estadounidense amenazó con “cortar todo el comercio con España” y aplicar nuevas sanciones económicas.
La advertencia llega luego de que el Gobierno español se negara a autorizar el uso de las bases militares de Morón y Rota para apoyar ataques estadounidenses contra la república islámica.
España sostuvo que cualquier operación desde esas instalaciones debe ajustarse a la Carta de Naciones Unidas y a los acuerdos bilaterales vigentes. Tras la negativa, EE.UU. reubicó al menos 15 aeronaves que se encontraban estacionadas en las bases.
“Todos los negocios relacionados con España tengo derecho a detenerlos”, afirmó Trump y planteó la posibilidad de implementar embargos comerciales. “No queremos tener nada que ver con España”.
A su lado, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó que la Corte Suprema reafirmó la potestad del Ejecutivo para imponer embargos, pese a haber limitado recientemente el uso de una ley de emergencia de 1977 para fijar aranceles.

Trump calificó a España como “un socio terrible” dentro de la OTAN y volvió a criticar que sea el único país de la alianza que no se ha comprometido a elevar su gasto en defensa al 5% del PBI. Por su parte, Merz confirmó que Alemania intenta convencer al gobierno español de aumentar esa cifra al menos al 3% o 3,5%.
La respuesta del Gobierno de Pedro Sánchez fue inmediata. Fuentes oficiales señalaron que España cumple sus compromisos con la OTAN, recordaron que las bases son de titularidad española y advirtieron que cualquier revisión bilateral deberá respetar la legalidad internacional y los acuerdos UE-EE.UU.
Mientras tanto, en el frente iraní, Trump se refirió con mayor detalle a la sucesión tras la muerte de Jameneí.
“El peor escenario sería que hiciéramos esto y luego llegara alguien tan malo como la persona anterior”, dijo y sugirió que “alguien de dentro” podría ser más apropiado si existiera una figura más moderada.
Ese mismo día, la agencia iraní Tasnim informó que fue atacado en Qom un edificio que alberga la oficina de la Asamblea de Expertos, el órgano encargado de designar al nuevo líder supremo. En Teherán, la sede utilizada para sus reuniones también había sido alcanzada. No se precisó si había altos clérigos en los lugares afectados.
En paralelo, el Ejército israelí confirmó que bombardeó durante la noche el complejo central del liderazgo iraní en Teherán, incluida la Oficina Presidencial y el Consejo Supremo de Seguridad Nacional.
En el frente nuclear, el Organismo Internacional de Energía Atómica informó que imágenes satelitales muestran daños en edificios de acceso a la planta subterránea de Natanz, principal centro de enriquecimiento de uranio de Irán. Indicó que no espera consecuencias radiológicas ni detectó impactos en la instalación subterránea.
La escalada llevó a EE.UU. a reforzar medidas diplomáticas.
Las embajadas en Arabia Saudita, Líbano y Kuwait cerraron indefinidamente y el Departamento de Estado instó a los estadounidenses a abandonar de inmediato varios países de la región ante “serios riesgos de seguridad”.
En paralelo, Francia desplegó aviones de combate en los Emiratos Árabes Unidos y envió el portaaviones Charles de Gaulle al Mediterráneo. “Debemos estar junto a nuestros aliados en la región”, afirmó el presidente Emmanuel Macron, al señalar la necesidad de proteger rutas clave para el comercio energético, como el estrecho de Ormuz, el mar Rojo y el canal de Suez.
Al mismo tiempo, Israel abrió un nuevo frente terrestre en el sur del Líbano en medio de las tensiones con Hezbollah. Las Fuerzas de Defensa de Israel confirmaron la presencia de tropas en la zona fronteriza mientras continuaban los bombardeos y fuerzas libanesas se replegaron de posiciones cercanas al límite entre ambos países.
Desde el grupo, un dirigente advirtió que los ataques dejan “sin opción” más que retomar la resistencia. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, señaló que las tropas continuarán avanzando para ampliar el control en la zona.
El conflicto comenzó además a impactar con fuerza en los mercados energéticos.
El precio del petróleo subió este martes, aunque moderó las ganancias hacia el cierre de la jornada después de que Donald Trump afirmara que el ejército estadounidense está preparado para escoltar petroleros que transiten por el Golfo.
El Brent —índice de referencia global— terminó con un alza de 4,7% a 81,40 dólares por barril, mientras el West Texas Intermediate subió 4,7% hasta 74,56 dólares. Ambos contratos habían llegado a avanzar hasta 9,5% durante la sesión, a medida que los operadores evaluaban el deterioro de la situación en Medio Oriente.
La tensión se concentró en el estrecho de Ormuz, por donde circula aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado que se comercia a nivel mundial. Medios estatales iraníes informaron que un alto funcionario de la Guardia Revolucionaria aseguró que el paso está cerrado y advirtió: “El estrecho está cerrado. Si alguien intenta pasar, lo incendiaremos”.
En ese contexto, aseguradoras cancelaron coberturas para embarcaciones que transitan la zona, las tarifas de transporte marítimo aumentaron y algunos petroleros comenzaron a evitar el corredor.
A la par, Irak —segundo mayor productor de la OPEP— redujo su producción en casi 1,5 millones de barriles diarios ante el cierre progresivo de sus principales yacimientos y las dificultades para exportar crudo, lo que añadió presión adicional sobre la oferta global.















