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Donald Trump elevó la presión sobre Venezuela este domingo al advertir que la presidenta interina Delcy Rodríguez “pagará un precio muy alto, probablemente mayor que el de Maduro” si no colabora con los intereses estadounidenses, luego de que fuerzas especiales de Estados Unidos capturaran al expresidente Nicolás Maduro en un operativo militar sin precedentes.
“Si no hace lo correcto, va a pagar un precio muy alto, probablemente mayor que el de Maduro”, declaró Trump a la revista The Atlantic en una breve, pero contundente entrevista telefónica, marcando el tono de las relaciones entre ambos países en esta nueva etapa.
Un operativo militar que cambió el escenario político: Trump y su jaque a Maduro
Las fuerzas estadounidenses atacaron Caracas en las primeras horas del sábado, bombardeando objetivos militares estratégicos en un operativo que culminó con la captura de Maduro y su esposa, quienes fueron extraídos del país para enfrentar cargos en Nueva York. La acción militar representa un punto de inflexión en la política exterior de Estados Unidos hacia Venezuela y América Latina.
Según informaron medios internacionales, el gobierno de Trump manifestó su disposición a trabajar con las actuales autoridades venezolanas, pero condicionó esta cooperación al cumplimiento de objetivos específicos de Washington, principalmente garantizar el acceso a la inversión estadounidense en las vastas reservas petroleras venezolanas, las más grandes del mundo con aproximadamente 303.000 millones de barriles certificados.
Delcy Rodríguez: de desafiante a presidenta interina
La advertencia de Trump llegó tras la confirmación de Rodríguez como presidenta interina por parte del Tribunal Supremo de Justicia y mandos militares venezolanos. El sábado, inmediatamente después de la incursión estadounidense, Rodríguez adoptó un tono desafiante al afirmar que Maduro era el único líder legítimo del país y declaró: “Estamos listos para defender nuestros recursos naturales”.

Esta postura inicial de resistencia parece haber motivado la dura respuesta de Trump, quien históricamente se había opuesto a intervenciones para cambiar regímenes en países extranjeros, pero ahora justifica la acción en Venezuela como una necesidad imperiosa.
“Estados Unidos va a dirigir Venezuela”
En declaraciones que generaron controversia internacional, Trump afirmó sin rodeos que Estados Unidos va a “dirigir” Venezuela y que “reconstruir y cambiar de régimen —como se le quiera llamar— es mejor que lo que tienen ahora mismo”.
“Reconstruir no es algo malo en el caso de Venezuela. El país se ha ido al infierno. Es un país fallido, totalmente fallido. Es un país que es un desastre en todos los sentidos”, expresó el mandatario republicano de 79 años, justificando la intervención militar en territorio venezolano.
Trump también aprovechó la entrevista para reiterar su demanda de que Groenlandia —territorio autónomo danés— pase a formar parte de Estados Unidos. Cuando se le preguntó qué significaba la acción en Venezuela para Groenlandia, respondió enigmáticamente: “Ellos mismos tendrán que verlo. Realmente no lo sé. Pero sí necesitamos Groenlandia, absolutamente. La necesitamos para la defensa”.
Rubio: “Vamos a juzgar todo por lo que hagan”
Más temprano ese mismo domingo, el secretario de Estado Marco Rubio había enviado señales similares al declarar que Estados Unidos trabajará con la actual cúpula venezolana únicamente si toman las “decisiones adecuadas”.
Rubio dio una ronda de entrevistas en programas dominicales de televisión para justificar la captura de Maduro e intentar explicar el incierto futuro de Venezuela. En diálogo con CBS News, el funcionario advirtió: “Vamos a juzgar todo por lo que hagan, y vamos a ver qué hacen. Si no toman las decisiones adecuadas, Estados Unidos mantendrá múltiples palancas de presión para garantizar la protección de nuestros intereses”.

Sobre la posibilidad de elecciones democráticas en Venezuela, Rubio fue cauteloso: “Es prematuro en este momento” hablar de comicios, dejando en claro que Washington tiene otros planes inmediatos para el país sudamericano.
Trump fue explícito al señalar que uno de los objetivos esenciales de la intervención es mantener el control sobre el petróleo venezolano. El mandatario estadounidense aseguró que su gobierno gobernará “a distancia” Venezuela hasta lograr una transición “segura y juiciosa”, un eufemismo que encubre la intención de supervisar directamente los asuntos del país caribeño.
Estados Unidos mantiene en el Caribe una poderosa fuerza naval que lideró la incursión del sábado y que ahora está encargada de impedir que buques petroleros bajo sanciones puedan sacar crudo del país sin autorización estadounidense. Este bloqueo naval representa una herramienta de presión adicional sobre las nuevas autoridades venezolanas.















