

La construcción atraviesa una situación compleja en España por la escasez de trabajadores cualificados, especialmente de albañiles. La falta de personal dificulta completar los equipos de trabajo, retrasa obras y termina elevando los costos de los proyectos.
En este contexto, la experiencia de un albañil español que decidió emigrar a Suiza muestra la diferencia que puede existir entre los ingresos del sector según el país. Rafael Cubero lleva 12 años trabajando allí y contó en el pódcast Me voy al mundo cómo fue su recorrido profesional hasta alcanzar una remuneración de alrededor de 8.000 euros mensuales.
Cuánto gana un albañil en Suiza y por qué los salarios son tan altos
Rafael Cubero no comenzó directamente con un sueldo de 8.000 euros. Durante sus primeros años en Suiza recibió 3.500 euros brutos mensuales, cifra que, después de los descuentos, quedaba aproximadamente entre 2.600 y 2.700 euros.
El trabajador explicó que durante los primeros años tuvo que afrontar importantes gastos vinculados con su vida en el país. Entre ellos estaban el alquiler, los servicios, el automóvil y otros costos cotidianos.
“A mí me pagaban 3.500 euros brutos que se me quedaban en unos 2.600 euros o 2.700 euros”, comentó en el pódcast.

El salario, aunque podía parecer elevado en comparación con los ingresos habituales en España, debía analizarse teniendo en cuenta el alto costo de vida suizo.
Durante esa primera etapa, Cubero vivía solo y tenía que afrontar un alquiler de 840 euros, además del pago del automóvil y las facturas de los servicios.
“Con ese dinero estaba pagando el coche a 300 euros, estaba pagando el piso, que vivía solo, 840 euros, la luz, el agua, el internet, a mí me venía muy mal”, recuerda el trabajador de la construcción.
La situación cambió después de que completó su formación profesional. Su recorrido comenzó como peón, con un ingreso de aproximadamente 4.400 euros, y posteriormente logró mejorar de manera considerable su remuneración.
“Yo empecé como peón y ganaba unos 4.400 euros, con lo que pagaba, me quedaba en unos 3.000 euros limpios, mi nómina de ahora son unos 8.200 u 8.000 euros”.
De esta manera, después de más de una década de experiencia laboral en Suiza, el albañil llegó a percibir entre 8.000 y 8.200 euros mensuales, según relató.

Cómo es la jornada laboral de la construcción en Suiza
A pesar de la diferencia salarial, Cubero explicó que la cantidad de horas trabajadas no es necesariamente muy distinta de la que podría realizar un trabajador de la construcción en España.
En su caso, la jornada habitual alcanza las 8 horas y media diarias.
“yo trabajo 8,5 horas”, explicó el albañil durante la entrevista.
El horario puede variar según la época del año. Durante el verano, las jornadas pueden extenderse, mientras que en invierno tienden a reducirse debido a las condiciones climáticas.
Por lo tanto, el elevado salario que alcanzó Cubero no se debe únicamente a una mayor cantidad de horas trabajadas, sino también a su experiencia, formación y evolución profesional dentro del sector de la construcción suizo.
Qué tener en cuenta antes de emigrar para trabajar en Suiza
La experiencia de este albañil español muestra que emigrar a Suiza no implica comenzar directamente con salarios de 8.000 euros. Cubero pasó por diferentes etapas antes de alcanzar ese nivel de ingresos y durante sus primeros años tuvo que afrontar un elevado costo de vida.
Además del sueldo, quienes evalúen trasladarse al país para trabajar en la construcción deben considerar gastos como alquiler, transporte, servicios y alimentación, que pueden representar una parte importante del ingreso mensual.
La formación profesional también tuvo un papel importante en el crecimiento de sus ingresos. Su caso refleja cómo la capacitación y la experiencia pueden permitir acceder a mejores condiciones dentro del mercado laboral suizo.
Mientras España enfrenta una fuerte falta de trabajadores cualificados en la construcción, la historia de Cubero muestra por qué Suiza se convirtió en un destino atractivo para algunos profesionales del sector: salarios elevados y posibilidades de crecimiento, aunque acompañados por un costo de vida considerablemente más alto.














