

El proceso de paz impulsado por Estados Unidos para intentar consolidar el alto el fuego en Gaza sufrió este domingo un fuerte revés. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, rechazó formalmente la hoja de ruta de 15 puntos promovida por el presidente Donald Trump para avanzar hacia la segunda fase de la tregua y dejó en claro que las tropas israelíes no abandonarán el enclave palestino hasta que Hamás entregue completamente sus armas.

La decisión abre una nueva etapa de incertidumbre en torno a un plan que había sido presentado a fines de julio por la denominada Junta de Paz, organismo impulsado por Washington para supervisar la implementación del acuerdo alcanzado en octubre de 2025. Mientras Israel endureció su posición, Hamás ratificó su apoyo al documento y Turquía y Egipto reclamaron su aplicación inmediata.
Durante una reunión de gabinete, Netanyahu afirmó que “las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) no llevarán a cabo ninguna retirada hasta que Hamás esté realmente desarmado y continuarán neutralizando las amenazas contra nuestras fuerzas y nuestros ciudadanos”.

El líder israelí insistió en que el desarme debe ser total y no simbólico. Según medios internacionales, también sostuvo que algunas de las propuestas estadounidenses resultan “inaceptables” para Israel y que las negociaciones continúan con Washington.
El plan impulsado por Trump contempla un proceso gradual y recíproco: Hamás debería entregar su armamento a una nueva administración palestina encargada de gobernar Gaza, mientras Israel iniciaría una retirada progresiva de sus fuerzas. Sin embargo, el Gobierno israelí exige que el desarme sea completo antes de cualquier repliegue militar.
Turquía y Egipto reclamaron aplicar el acuerdo
Tras conocerse la posición israelí, los gobiernos de Turquía y Egipto, dos de los principales mediadores del conflicto junto con Estados Unidos y Catar, reclamaron la implementación del plan.
Según informó el Ministerio de Exteriores egipcio, los cancilleres Badr Abdelaty y Hakan Fidan coincidieron en la necesidad de aplicar el acuerdo en sus fases uno y dos, que incluyen la retirada israelí de Gaza, además de exigir “un cese inmediato de las hostilidades”.
Abdelaty también dialogó con el representante de la Junta de Paz y coordinador de la ONU para Oriente Medio, Nikolai Mladenov, a quien pidió que todas las partes respeten los compromisos asumidos y eviten acciones que puedan poner en riesgo los avances alcanzados.
Hamás ratificó su respaldo al plan
Horas después del rechazo israelí, Hamás difundió un comunicado en el que reafirmó su “firme compromiso” con la propuesta estadounidense.
“La prioridad en esta etapa debe ser garantizar la plena implementación del acuerdo en todas sus fases y requisitos”, sostuvo la organización palestina.

El grupo añadió que el proceso debe conducir a “un alto el fuego completo”, al fin de los ataques israelíes, a la apertura de los pasos fronterizos y al ingreso de ayuda humanitaria.
Además, reclamó que los mediadores y la Junta de Paz garanticen el cumplimiento de los compromisos por parte de Israel y eviten nuevas violaciones del acuerdo.
No obstante, Hamás mantiene una condición central: la entrega definitiva de sus armas sólo se concretaría si Israel completa su retirada del territorio palestino.
Qué establece el plan de 15 puntos impulsado por Trump para Gaza
La hoja de ruta fue presentada por la Junta de Paz como un mecanismo para reactivar el plan integral de 20 puntos anunciado originalmente por Trump en 2025 y avanzar hacia la segunda fase del alto el fuego.
Según la documentación difundida por la Junta de Paz y organismos internacionales, los 15 puntos se estructuran en torno a cinco principios políticos, seis disposiciones de seguridad, tres medidas vinculadas a la retirada israelí y a la fuerza internacional de estabilización, y un componente final de reconstrucción.
Los principales puntos son:
- Consolidar un alto el fuego permanente.
- Avanzar hacia el desarme completo de Hamás y de otros grupos armados.
- Transferir las armas a una autoridad palestina de transición.
- Crear mecanismos internacionales de verificación del desarme.
- Establecer una administración palestina tecnocrática para Gaza.
- Garantizar la continuidad de la ayuda humanitaria.
- Reabrir y asegurar los cruces fronterizos.
- Desplegar una Fuerza Internacional de Estabilización.
- Coordinar la seguridad entre la fuerza internacional y las autoridades locales.
- Poner fin a las operaciones militares israelíes en la Franja.
- Iniciar una retirada gradual de las tropas israelíes.
- Replegar las fuerzas hasta la denominada “línea amarilla” fijada en el acuerdo de octubre de 2025.
- Implementar mecanismos de supervisión internacional del proceso.
- Lanzar un programa de reconstrucción económica e infraestructura.
- Crear condiciones para una futura autodeterminación y gobernanza palestina estable.
El aspecto más controvertido es precisamente la secuencia entre desarme y retirada militar. Mientras Hamás sostiene que ambas medidas deben avanzar de forma paralela, Netanyahu exige que la organización palestina entregue todo su arsenal antes de cualquier repliegue israelí.
Una disputa que amenaza la segunda fase de la tregua
El desacuerdo llega apenas diez días después de que Trump anunciara un acuerdo “histórico” para el desarme de Hamás y de otros grupos armados en Gaza.
La Casa Blanca había advertido que el presidente estadounidense quedaría “muy, muy decepcionado” si alguna de las partes incumplía los compromisos asumidos. Según la Junta de Paz, el objetivo era reactivar el protocolo firmado en Sharm el Sheij en octubre de 2025 y consolidar una transición hacia una administración palestina respaldada por la comunidad internacional.
Sin embargo, la negativa israelí y las condiciones impuestas por Hamás vuelven a colocar en suspenso la implementación de la segunda fase del acuerdo, en un conflicto que continúa generando tensiones diplomáticas y militares en toda la región.












