

Una concentración convocada a través de redes sociales en el centro de Barcelona terminó este sábado con saqueos en 14 comercios, barricadas, incendios y enfrentamientos con la policía catalana (Mossos d’Esquadra), que detuvo a un centenar de personas, aproximadamente una cuarta parte de ellas menores de edad.
Los incidentes comenzaron alrededor de las 18 (hora local), cuando cerca de 600 jóvenes se concentraron en la plaza de Cataluña. La convocatoria no había sido comunicada a las autoridades y se difundió en redes bajo el lema “Instituts Indignats”, inspirado en las movilizaciones estudiantiles que se desarrollaron en Francia.
Según las autoridades catalanas, la protesta no tenía una organización identificada y terminó derivando en episodios de violencia y vandalismo. Los manifestantes, muchos vestidos de negro y algunos con el rostro cubierto, comenzaron a provocar daños en el mobiliario urbano y a enfrentarse con los agentes.
La consejera de Interior del Gobierno de Cataluña, Núria Parlon, y el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, remarcaron que los disturbios no estaban relacionados con la acampada en reclamo por el acceso a la vivienda instalada desde hace semanas en la plaza Cataluña.
Parlon señaló que los jóvenes llegaron a destrozar y saquear 14 establecimientos del centro de la ciudad. Entre los comercios afectados hubo locales de electrónica, ropa, calzado y ópticas.
Con el avance de los incidentes, grupos de manifestantes rompieron escaparates y retiraron productos de los locales. También incendiaron contenedores, mobiliario urbano, bicicletas, motos y toldos de bares y restaurantes, mientras levantaban barricadas para dificultar el avance de los efectivos policiales.
Los Mossos d’Esquadra desplegaron un operativo antidisturbios y comenzaron a dispersar a los concentrados. Los grupos se desplazaron por las calles cercanas a la plaza Cataluña, donde se produjeron nuevas corridas y enfrentamientos con los agentes.

Comercios cerrados y estaciones sin servicio
La situación llevó a la Guardia Urbana a cerrar los accesos a la plaza Cataluña, en el tramo comprendido entre plaza Urquinaona y Universitat. Varios comercios de la zona, entre ellos El Corte Inglés, bajaron las persianas para evitar daños y algunos reforzaron sus vidrieras.
El cierre preventivo sorprendió a numerosos clientes que quedaron dentro de algunos establecimientos hasta que pudieron salir por puertas traseras o de emergencia.
A raíz de los disturbios, las estaciones ferroviarias de la plaza de Cataluña fueron cerradas y los trenes dejaron de detenerse allí. Los Mossos pidieron a través de redes sociales que los ciudadanos evitaran acercarse a la zona debido a la presencia de grupos violentos.

El alcalde Collboni anticipó que el Ayuntamiento se presentará en los procesos judiciales que se abran y advirtió que los disturbios tendrán consecuencias tanto para los mayores de edad como para los padres de los menores involucrados.
El presidente del Gobierno de Cataluña, Salvador Illa, condenó los destrozos y afirmó que “la violencia no tiene cabida en Cataluña”. El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, sostuvo por su parte que los disturbios muestran, a su entender, la necesidad de un “cambio” en España y reclamó responsabilidad para preservar la convivencia.
Las autoridades catalanas también señalaron posibles similitudes entre la convocatoria de Barcelona y las protestas juveniles que se produjeron en otras ciudades europeas, particularmente en Francia. La prensa local confirmó que la concentración había sido difundida por redes sociales y que el lema utilizado tomaba como referencia esas movilizaciones.
















