

El 3 de noviembre de 2026, los estadounidenses volverán a votar en unas elecciones de medio término que, en los hechos, funcionarán como un referéndum sobre la gestión de Donald Trump. Lo que está en juego es si los republicanos conservan el control de las dos cámaras del Congreso o si la oposición demócrata les arrebata, al menos, una parte del poder legislativo en la segunda mitad del mandato.
El clima de campaña no es el que la Casa Blanca hubiera querido. Según un análisis de Decision Desk HQ basado en promedios de encuestas, los demócratas tienen un 77% de probabilidades de ganar la Cámara de Representantes y un 56% de recuperar el Senado. Esa misma proyección les asigna 235 bancas en la Cámara baja, contra 200 de los republicanos, y una mayoría de 51 a 49 en la Cámara alta.
Un plebiscito sobre la gestión de Trump
La Casa Blanca no tiene mucho margen para el optimismo. Una encuesta de The Washington Post y ABC News, publicada el pasado domingo, ubica la aprobación del mandatario en un 33%. Además, el 66% de los estadounidenses cree que este usa la Presidencia para enriquecerse.
Con ese panorama, Trump se volcó de lleno a la campaña. Esta semana comenzó un recorrido por Kansas, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Iowa, Florida, Georgia y Míchigan, con mítines casi diarios para movilizar a su base en estados decisivos.
El malestar que registran los sondeos tiene nombre propio: la gestión económica, los precios elevados de la nafta, la suba del costo de vida y la guerra de Irán. Esos factores pesan sobre todo en los estados del Medio Oeste que votaron por Trump en 2024 y donde hoy los republicanos afrontan especiales dificultades.

Cámara de Representantes: los demócratas, con ventaja clara
A inicios del mes entrante, los norteamericanos votarán para renovar 435 escaños de la Cámara baja para una legislatura de dos años. Hoy, los republicanos tienen una mayoría estrecha, de 219 bancas contra 214 demócratas, con dos lugares vacantes por renuncias de sus anteriores ocupantes. La mayoría se alcanza con 218, así que los demócratas necesitan sumar cuatro bancas sobre las 214 actuales.
En las encuestas, la oposición lidera con holgura. El promedio de RealClearPolitics la ubica con el 50,9% de la intención de voto, frente al 42,3% de los republicanos. Cook Political Report revisó en la última semana sus pronósticos en once distritos a favor de los demócratas, muchos en estados tradicionalmente republicanos, y calcula que el partido podría superar los 230 escaños. En septiembre de 2026, el modelo de CBS News y YouGov ya proyectaba 228 bancas demócratas.
La historia también juega en contra del oficialismo. Según un informe de CaixaBank Research, el partido oficialista perdió escaños en la Cámara baja en 20 de las 22 elecciones de medio mandato celebradas desde 1938. A Trump ya le pasó en 2018, durante su primer mandato, y los demócratas usaron entonces el control de la Cámara para impulsar juicios políticos en su contra.
Senado: un camino más empinado
En la Cámara alta, los republicanos cuentan hoy con 53 bancas contra 47 del bloque demócrata. El 3 de noviembre se renovarán 35 de los 100 escaños: 33 de forma ordinaria y dos por elecciones especiales. Así, los demócratas necesitan arrebatar cuatro lugares y retener los suyos para llegar a la mayoría. Como la vicepresidencia, que desempata, sigue en manos republicanas, con 50 bancas no les alcanza.
Para la oposición hay mucho en juego. El Senado, entre otras competencias, confirma a los jueces del Tribunal Supremo.
Según las encuestas, la pelea está ajustada en siete estados: Alaska, Iowa, Kansas, Maine, Míchigan, Ohio y Texas. Todos los escaños en disputa están en manos republicanas, salvo el de Míchigan, que ocupa un demócrata. Algunos de los duelos que más atención concentran:
- Texas, bastión republicano durante años: el demócrata James Talarico aventaja en 2,2 puntos a Ken Paxton, aliado de Trump, según RealClearPolitics.
- Míchigan: Abdul El-Sayed, del ala más progresista del Partido Demócrata, supera por 2,6 puntos al republicano Mike Rogers.
- Maine: el demócrata Troy Jackson saca 1,6 puntos a la senadora republicana Susan Collins.

Gobernaciones: una chance de mayoría que no se veía desde 2010
También se votan 36 gobernaciones, y los demócratas parten como favoritos en 20. De confirmarse, podrían quedarse con la mayoría de los gobiernos estaduales por primera vez desde 2010.
Entre las victorias previstas están las de Xavier Becerra en California y Kathy Hochul en Nueva York. Del lado republicano, Greg Abbott y Byron Donalds encabezan las preferencias en Texas y Florida, respectivamente. La contienda se muestra muy reñida en Georgia, Nevada y Ohio, hoy en manos republicanas, y en Wisconsin, gobernado por un demócrata.
Alaska aporta un dato de color: Cook Political Report pone como favorito al demócrata Jonathan Kreiss-Tomkins, cuyo triunfo sería el primero de su partido en una elección a gobernador en ese estado desde 1994.
¿Qué se define el 3 de noviembre?
Si las proyecciones se confirman, el escenario político de Estados Unidos cambiará con fuerza para lo que resta del mandato. Un Congreso dividido, o con la Cámara baja en manos opositoras, le abriría a los demócratas la puerta a investigaciones y a procesos de juicio político contra Trump o miembros de su gabinete, como ya ocurrió en su primer período. Con el Senado en juego, además, quedaría en discusión quién tiene la última palabra sobre las designaciones judiciales.
Cabe señalar que los sondeos marcan una tendencia, pero no son resultados, y las proyecciones de Decision Desk HQ, Cook Political Report y CBS News/YouGov son estimaciones que pueden moverse hasta el cierre de las urnas.
















