Brasil: colapso en la Amazonia y problemas con las vacunas complican a Bolsonaro

El descontento con el manejo de la pandemia en la segunda ola de coronavirus hundió la imagen del presidente brasileño a los peores niveles del año pasado

Tras récords de popularidad por los pagos asistenciales, la segunda ola del coronavirus comienza a desgastar la imagen del presidente Jair Bolsonaro. Una encuesta de Exame/Ideia, señaló que la aprobación del mandatario cayó del 37% al 26% en sólo una semana y volvió a los niveles que tenía en el pico de la primera ola.

El colapso sanitario en la Amazonia y las desinteligencias en el programa de vacunación están entre los principales motivos de desaprobación. La crisis llega incluso al gabinete de Bolsonaro: el ministro de Salud, Eduardo Pazuello, ha sido fuertemente cuestionado por el operativo de vacunación y algunos gobernadores incluso han tratado de comprar las vacunas por fuera del gobierno federal.

Por otra parte, la demora de un envío de principios activos desde China para producir las vacunas de Sinovac (Coronavac) y de la Universidad de Oxford-AstraZeneca en Brasil, tiene al ministro de Relaciones Exteriores, Ernesto Araújo, en una situación complicada. Acusado de desgastar las relaciones con Beijing, un sector le aconsejó al mandatario que corra al canciller, por lo menos, de las negociaciones con el gigante asiático. La preocupación en el Planalto por la falta de suministros empujó al propio Bolsonaro a intentar un acercamiento con Xi Jinping.

El retraso de India en la entrega de dos millones de dosis de la vacuna de AstraZeneca fue interpretado como otra derrota del gobierno federal. Brasil tuvo que inciar su campaña de vacunación con la Coronavac, que impsulsó el gobernador de San Pablo, Joao Doria, principal rival de Bolsonaro en las próximas elecciones presidenciales.

En Brasil una pelea política adelanta la campaña de vacunación

La semana pasada, el presidente le dijo a un grupo de bolsonaristas: "si Dios quiere voy a continuar mi mandato y en '22 la gente elegirá".

El pésimo resultado del presidente en la guerra por las vacunas, animó a algunas figuras de los partidos del centro a hablar de impeachment. Si bien es improbable que los legisladores impulsen un juicio político contra Bolsonaro, antes hubiera sido directamente impensado mientras que ahora se permiten mencionarlo.

Mientras tanto, el sistema sanitario de la Amazonia está desbordado: en Coari al menos siete pacientes murieron por asfixia debido a la falta de tubos de oxígeno, y en Manaos los hospitales están saturados, con personas en los pasillos o compartiendo el oxígeno, algunos son trasladados a otros estados o simplemente vuelven a sus casas y tratan de conseguir oxígeno por sus propios medios. Pazuello, reconoció que la situación los había tomado de sorpresa y que las hospitalizaciones en ese estado habían aumentado rápidamente al tiempo que el consumo de oxígeno se había quintuplicado.

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Según la empresa White Martins (que provee a la mayoría de los hospitales de la zona) el consumo diario de oxígeno alcanzó los 70.000 m3, tres veces que su capacidad de producción y más del doble en comparación al pico de la primera ola (30.000 m3).

La situación también empeora en San Pablo, el estado más populoso de Brasil y el más golpeado por la pandemia. Varios departamentos pasaron a Fase Roja (que implica que la ocupación de camas de cuidados intensivos asciende a entre 75% y 80%) y se puso en marcha una serie de restricciones que comenzarán a regir a partir de hoy: de lunes a viernes los restaurantes, centros comerciales y proveedores de servicios deberán estar cerrados entre las 20 y las 6, y los fines de semana sólo podrán operar los servicios esenciales. Según el ministro de Salud paulista, Jean Gorinchteyn, en el último mes y medio se registró un aumento del 79% de los contagios, 25% de las hospitalizaciones y 96% de las muertes por Covid-19.

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