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Según los últimos datos publicados por la OCDE, el Grupo de los 20 (G20) cerró el primer trimestre de 2026 con su mayor salto comercial en dos años, con una expansión de más de 5% tanto en exportaciones como importaciones respecto al trimestre anterior.

En medio de las disrupciones generadas por la crisis en Medio Oriente, que amenazaba con frenar los flujos globales, el impulso lo trajo, principalmente, el comercio de semiconductores y productos de alta tecnología en Asia Oriental.

Argentina, sin embargo, mostró un panorama con contrastes.

Si bien el informe no hace alusión directa, los datos en las tablas reflejan que el modelo exportador funciona, pero no derrama.

En el primer trimestre de 2026, las exportaciones argentinas crecieron apenas un 1,5% —muy por debajo del promedio del G20— sostenidas por el ciclo de commodities que viene traccionando la economía: energía, minería y productos agropecuarios.

El número no es malo en términos absolutos, pero sí marca una desaceleración clara respecto a los dos trimestres anteriores, cuando las exportaciones habían subido un 11,4% en el tercer trimestre de 2025 y un 5,3% en el cuarto.

Aunque los datos están atravesados por la temporalidad de las exportaciones, con el anuncio de baja de retenciones a futuro, es probable que el salto exportador que le permitió al Gobierno un superávit de u$s 8300 millones en el primer cuatrimestre, se frene.

Al márgen del ritmo de las ventas al exterior, sobresale que las importaciones cayeron un 6,0% en el primer trimestre del año.

Es la mayor contracción de importaciones entre todas las economías del G20 con datos disponibles en el período.

Mientras el resto del bloque compraba más al mundo —China aumentó sus importaciones un 16,7%, Corea un 7,0%, Estados Unidos un 8,1%—, Argentina redujo significativamente sus compras externas, en sintonía con la caída de la demanda en el mercado interno.

Al comparar con el mismo trimestre del año anterior la situación se complejiza.

En el primer trimestre de 2025, Argentina exportaba mercancías por u$s 20.700 millones e importaba por u$s 19.100 millones.

Un año después, las exportaciones treparon a u$s 24.100 millones —un incremento interanual de 16,4%, equivalente a u$s 3400 millones adicionales— mientras que las importaciones cayeron a u$s 17.800 millones, una contracción del 6,8% que representa u$s 1300 millones menos en compras al exterior.

El resultado es un superávit comercial que se multiplicó casi por cuatro en doce meses: de u$s 1600 millones en Q1 2025 a u$s 6300 millones en Q1 2026.

El número deja ver que la economía acumula divisas, pero también que la demanda interna no acompaña el ritmo del sector externo ya que menos importaciones significa menos insumos, maquinaria y equipamiento para la producción local.

El G20 en modo expansión

El contraste con el resto del bloque es marcado. Corea del Sur lideró el crecimiento con exportaciones que se dispararon un 22,7%, impulsadas por semiconductores y dispositivos de comunicación inalámbrica. China exportó un 13,5% más e importó un 16,7% adicional.

Estados Unidos registró su mayor expansión exportadora reciente: 9,3%, traccionada por oro no monetario y productos petroleros.

El desempeño de la Unión Europea fue más moderado con un crecimiento de apenas un 1,1% en exportaciones y un 1,5% en importaciones. Francia incluso registró una leve caída exportadora (-0,7%). Pero incluso esos números europeos quedaron por encima del desempeño argentino en importaciones.

En cuanto al comercio de servicios, el G20 expandió modestamente, con exportaciones al alza un 1,7% e importaciones un 1,5%.