Por qué Uruguay está superando la maldición del coronavirus en América latina

En la medida que la curva del coronavirus avanza en Latinoámerica, los contrastes en la región comienzan a llamar la atención de los medios internacionales. Mientras la pandemia causa estragos en Brasil y avanza con graves consecuencias económicas en la Argentina, la prensa internacional hace su foco en Uruguay, un país que, a pesar de estar entre esas dos realidades, muestra un desarrollo muy diferente al que se aprecia en todo el continente.

En un artículo de opinión que lleva la firma de Mac Margolis, la agencia Bloomberg se pregunta "¿cómo explicar Uruguay?", ante los huracanes de coronavirus que azotan el mundo entero. 

El artítulo señala que "su tasa de infección de 2.1 casos por millón de habitantes es la segunda más baja en América del Sur y ya está disminuyendo, con solo 22 muertes para el 27 de mayo. Antes que muchos de sus vecinos, Uruguay ya está vislumbrando un retorno seguro a la normalidad económica".

Así, apunta que "la nación de 3,5 millones de personas está llena de riesgos. Es el país latinoamericano con la mayor proporción de ancianos, y todos menos el 4% de la población nacional vive en ciudades. Esos son los tipos de datos demográficos creados para el contagio. Uruguay está encajado entre gigantes enfermos: Brasil es el nuevo epicentro de la pandemia, mientras que Argentina ya estaba cerca del colapso económico cuando incumplió su deuda la semana pasada".

Pero destaca que "sin embargo, los vecinos afectados toman nota: Uruguay no solo contuvo el brote, sino que lo hizo sin un bloqueo, cuarentenas severas o policías de mano dura. La mayoría de las escuelas y restaurantes cerraron sus puertas, pero a las tiendas y negocios se les permitió permanecer abiertos. A diferencia de sus vecinos descomunales, que en su mayoría cayeron ciegos en la pandemia, Uruguay construyó su respuesta a la crisis en pruebas y rastreo proactivos -tiene la segunda tasa de prueba más alta en Sudamérica- y convenció a sus ciudadanos para que hagan lo correcto, como en una campaña nacional para el uso de barbijos".

Margolis, apunta que la "estrategia liberal de ingeniería social" uruguaya "es similar a la de Suecia, sin embargo, Uruguay ha logrado evitar la creciente cifra de muertos del país escandinavo. Sus políticas han recibido elogios del Banco Mundial y le han valido a Uruguay comparaciones favorables con Nueva Zelanda, menos el beneficio de estar rodeado por el océano".

"Un sistema de atención de salud casi universal, años en desarrollo, ha ayudado. Lo mismo ocurre con la densidad de población relativamente baja del país (Montevideo es aproximadamente la mitad de la densamente ocupada Buenos Aires), así como el bienestar general de Uruguay. El Boston Consulting Group en 2018 clasificó a Uruguay como la nación más próspera de América Latina. Cuenta con uno de los puntajes más altos de la región en el índice de desarrollo humano. La pobreza extrema casi ha desaparecido", agrega.

Además, considera que "quizás los mayores activos de Uruguay son sus intangibles. Los uruguayos, aunque poco complacientes, tienden a seguir las reglas y a prestar atención a las autoridades. Eso sí, el distanciamiento social no es algo natural para el gregario Charrúa, como se llaman sus nativos. "La gente se congrega en la Rambla [un paseo por la costa] el domingo, comparte el mate y se congrega para asar el domingo", dijo Benjamin Gedan, subdirector del programa para América Latina del Centro Wilson".

Cultura política

El analista remarca que "los votantes uruguayos también comparten una cultura política que permite a los adversarios estar en desacuerdo sin descender a la disidencia tóxica. Una alianza política de centroderecha ganó por poco las elecciones el año pasado, después de una década y media de gobierno de una coalición de izquierda, pero el cambio no fue producto del mismo rencor popular que envió a millones a las calles de América Latina. "En una región sacudida por el caos político y la incertidumbre, hemos visto estabilidad social y un considerable grado de consenso político", dijo Ignacio Munyo, un economista que enseña en la Universidad de Montevideo".

"De manera reveladora, la protesta más notable en Uruguay fue la marcha masiva del año pasado por el estado de derecho y contra una enmienda controvertida para combatir el aumento de la delincuencia mediante la creación de una guardia nacional con poderes pretorianos. El proyecto de ley fue derrotado. Un mensaje levantado por un solitario partidario izquierdista en la multitud reunida para saludar la victoria del presidente electo conservador Luis Lacalle Pou en noviembre pasado se convirtió en un meme nacional unificador: "Felicitaciones. Si te va bien, a mí también , rezaba el cartel", recuerda.

El artículo de opinión destaca que "hasta ahora, Lacalle Pou ha devuelto principalmente el favor. "Si bien este es definitivamente un gobierno de la derecha, también es una coalición amplia", dijo Nicolas Saldias, un académico de América Latina en el Centro Wilson. "No ves cambios bruscos de política. Lacalle Pou ha mantenido principalmente las políticas sociales y laborales de antes. Existe un amplio acuerdo entre los actores políticos a pesar de sus diferencias"".

Y, en ese sentido, estima que "los compromisos compartidos podrían presagiar una recuperación más rápida. Aunque el Fondo Monetario Internacional calculó que la economía uruguaya se reducirá en un 3% este año, la contracción regional será mucho más severa: 5.2%. Además, el fondo promociona a Uruguay para registrar el mayor repunte de la región (5%) en 2021".

Oportunidad

"Ese pronóstico le brinda a Uruguay una rara oportunidad de reinicio", apunta y agrega que "la economía ya estaba en una rutina de cinco años antes de la crisis de salud. El Foro Económico Mundial calificó a Uruguay de manera deficiente en políticas de contratación y despido y cooperación entre trabajadores y empleadores, y en el puesto 108 entre 141 países en términos de flexibilidad laboral general. El país también debe profundizar la reforma de pensiones para proveer a la población que envejece rápidamente. "Este es el momento adecuado para la reestructuración", dijo Munyo. "Eso es fundamental para poner a Uruguay en el centro de las vistas multinacionales para la inversión"".

Finalmente, subraya que "la inclinación de Uruguay por el acuerdo nacional puede ser una buena medicina. Las sensibilidades compartidas no solo podrían ayudar a inocular su economía en dificultades con reformas estructurales vitales, sino también difundir un mensaje saludable al resto de una región dividida por la política".

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