
La transformación de las ciudades dejó de ser una proyección futurista para convertirse en una necesidad estratégica. El crecimiento urbano, sumado a la presión sobre la infraestructura y el impacto del cambio climático, obliga a repensar los modelos de gestión.
Según estimaciones de Naciones Unidas, el 68% de la población mundial vivirá en áreas urbanas hacia 2050. Este fenómeno incrementa la demanda de servicios, movilidad y energía, generando desafíos para gobiernos y empresas.

La competitividad económica y la eficiencia operativa son factores clave en este contexto. Las ciudades que logren adaptarse con rapidez tendrán mayores posibilidades de atraer inversiones y mejorar la calidad de vida de sus habitantes.
En América Latina, las grandes áreas metropolitanas enfrentan problemas estructurales como congestión, siniestralidad vial, tráfico y déficit de infraestructura, lo que refuerza la urgencia de adoptar soluciones tecnológicas.
El auge del mercado global de las ciudades inteligentes ya llegó
Las llamadas ciudades inteligentes integran inteligencia artificial, Internet de las Cosas (IoT) y análisis de datos en tiempo real para optimizar la gestión urbana. Este modelo busca reducir costos, mejorar la movilidad y garantizar sostenibilidad.

De acuerdo con proyecciones del sector, el mercado global de smart cities, valuado en aproximadamente u$s 700 mil millones, podría alcanzar los u$s 1,45 billones hacia 2030. Este crecimiento está impulsado por la digitalización y la concentración urbana.
La adopción de tecnologías aplicadas a energía, seguridad, transporte y gestión ambiental se consolida como tendencia. Empresas de sectores como retail, logística y manufactura ya registran mejoras significativas en eficiencia operativa.
Estudios de KPMG señalan que la integración de datos urbanos y la automatización de procesos permiten reducir hasta un 20% el desperdicio de energía y agua, además de anticipar riesgos climáticos y operativos.
Buenos Aires se enfrenta al desafío de convertirse en una ciudad inteligente
El IMD Smart City Index 2025 ubicó a Buenos Aires en el puesto 131, mientras que Zúrich, Oslo y Ginebra lideran el ranking global. Esta posición refleja una brecha tecnológica, pero también un potencial importante para aplicar soluciones innovadoras.
Para Argentina, la adopción de infraestructura digital integrada representa una oportunidad para mejorar la eficiencia urbana y atraer inversiones. La digitalización fortalece la gestión pública y crea entornos más competitivos para las empresas.

Marjorie Ann Guerra Neira, Gerente de Digital Studios de Tivit Latam, afirmó: “Las smart cities representan el epicentro de la revolución urbana: tecnología, datos, IA e IoT son palancas clave que permiten optimizar operaciones en tiempo real”.
La convergencia entre tecnología y sostenibilidad será determinante para construir ciudades más resilientes y productivas, adaptadas a las exigencias de la economía urbana.
Innovación tecnológica para combatir la crisis climática global
La reciente COP30, realizada en Belém, reforzó el rol estratégico de las ciudades en la agenda climática. Las conclusiones destacaron la necesidad de combinar innovación tecnológica, planificación urbana y sostenibilidad para enfrentar los desafíos ambientales.

La digitalización y la interoperabilidad de datos son herramientas esenciales para tomar decisiones basadas en información en tiempo real. Este enfoque permite reducir emisiones, optimizar recursos y mejorar la resiliencia urbana.
Experiencias internacionales muestran resultados concretos. En Zúrich, sensores ajustan la iluminación según el flujo vehicular, reduciendo el consumo energético. Oslo monitorea la calidad del aire y utiliza plataformas digitales para mejorar la movilidad.
Estos casos evidencian que la tecnología aplicada a la gestión urbana no solo mejora la eficiencia, sino que también contribuye a la sostenibilidad y la seguridad.
¿Cómo se transforman las ciudades en América Latina?
En América Latina, la implementación de soluciones inteligentes enfrenta desafíos vinculados a inversión y conectividad. Sin embargo, el potencial de crecimiento es significativo, especialmente en áreas metropolitanas con alta densidad poblacional.
Sectores como energía, salud y transporte son los principales beneficiados por la digitalización. La automatización y el análisis predictivo permiten reducir costos y mejorar la calidad del servicio.
Empresas y gobiernos que adopten estas tecnologías podrán anticipar riesgos, optimizar procesos y generar entornos más competitivos. La integración de datos urbanos será clave para avanzar hacia modelos sostenibles.















