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La expansión de la inteligencia artificial está modificando el trabajo profesional de una manera que va más allá de aprender a utilizar una nueva herramienta. El cambio empieza a verse en la forma de organizar las tareas, tomar decisiones, procesar información y coordinar equipos. En ese contexto aparece un concepto que busca definir un nuevo perfil laboral: el “profesional aumentado por IA”.

La idea no refiere a un especialista en inteligencia artificial ni a alguien que simplemente sabe escribir buenos prompts. Se trata de una persona capaz de incorporar sistemas de IA a su trabajo para ampliar lo que puede hacer, mientras mantiene bajo su responsabilidad las decisiones y los resultados.

“Un profesional aumentado por IA es una persona que sabe convertir las capacidades de la inteligencia artificial en mejores decisiones, productos y procesos, conservando el criterio y la responsabilidad sobre el resultado”, explica Agustín Coll, CEO de Aumenta AI y profesor de Tópicos de Economía Digital en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.

El cambio puede pensarse como una nueva forma de trabajo en equipo. “Si pensamos el trabajo como un trabajo en equipo, hoy tenemos un nuevo compañero, la IA, que tiene cada vez más capacidades. Aprender a trabajar con ese compañero, complementarse y aportar valor tiene un valor económico claro. Cuanto más puede hacer la tecnología, más podemos lograr si sabemos trabajar con ella”, señala Coll.

La inteligencia artificial puede sumar capacidades impensadas para los profesionales actuales.
La inteligencia artificial puede sumar capacidades impensadas para los profesionales actuales.Shutterstock

La IA, mucho más que usar ChatGPT

La diferencia entre utilizar inteligencia artificial y trabajar realmente con ella aparece cuando la herramienta deja de ser un recurso puntual y pasa a formar parte de un proceso profesional.

“Usar ChatGPT es fácil. Lo que requiere aprendizaje es descubrir cuánto valor podemos generar con él. Muchas personas empiezan pidiendo un resumen o ayuda para escribir un correo. El salto aparece cuando imaginan cómo aplicar esas capacidades a problemas más importantes de su trabajo y aprenden a orientar, cuestionar y mejorar lo que la IA produce. La diferencia está en qué logran hacer con la herramienta y cómo eso transforma su manera de trabajar”, sostiene el especialista.

En ese sentido, el profesional aumentado no necesariamente hace todas sus tareas más rápido. El cambio puede estar en hacer tareas que antes no podía realizar, procesar una mayor cantidad de información, explorar alternativas, delegar parte de la ejecución o reorganizar un proceso completo.

Para Coll, uno de los riesgos es quedarse en una incorporación superficial de la tecnología. Lo compara con lo ocurrido durante la electrificación de las fábricas: inicialmente, algunas empresas sustituyeron el motor a vapor por uno eléctrico, pero mantuvieron la misma organización productiva.

“Con la IA podemos quedarnos en ese primer paso, hacer lo mismo un poco más rápido. Por ejemplo, redactar más rápido un informe que nadie usa para decidir. El salto de valor aparece cuando repensamos qué información necesitamos, cómo analizarla y cómo hacer que llegue a tiempo a quien debe actuar. La subutilización consiste en incorporar una capacidad nueva sin revisar qué podríamos hacer distinto con ella”, explica.

Las cuatro habilidades que empiezan a ganar peso

El marco desarrollado por Aumenta AI organiza las capacidades del profesional aumentado por IA en cuatro grandes dimensiones:

  • Uso productivo de la IA.
  • Conocimiento aplicado.
  • Orquestación del trabajo humano-IA.
  • Criterio profesional.

La primera implica identificar oportunidades para utilizar la tecnología, formular correctamente una tarea, aportar contexto y mejorar el resultado a través de la interacción. La segunda supone conocer qué puede hacer la IA, cuáles son sus límites y qué riesgos existen en cada situación.

La tercera aparece cuando la IA deja de ser simplemente una herramienta y pasa a participar de un proceso de trabajo. El profesional debe decidir qué tareas delegar, cómo distribuir responsabilidades y cómo supervisar lo que hacen distintos sistemas. La cuarta dimensión es el criterio: verificar la información, evaluar cuánto se puede confiar en una respuesta y conservar la responsabilidad sobre la decisión final.

“Destacaría dos” como las habilidades más difíciles de desarrollar, explica Coll. “La primera es la identificación de oportunidades. La IA depende mucho de nuestra creatividad para encontrar casos de uso de alto valor. Hay que conocer el propio trabajo e imaginar qué podríamos hacer distinto con las capacidades que tenemos disponibles”.

“La segunda es el criterio. Hay que aprender a confiar en la IA sin confiar de más. Saber cuestionar cuando se equivoca, pero también reconocer cuando una respuesta está parcialmente bien y todavía tiene margen de mejora. Eso requiere capacidad de liderar y cuestionar, un desafío cada vez mayor a medida que los sistemas de IA son más inteligentes”, agrega.

Los agentes de IA son claves para multiplicar las capacidades del profesional aumentado.
Los agentes de IA son claves para multiplicar las capacidades del profesional aumentado.

Del ejecutor al coordinador

La incorporación de agentes de IA introduce además un cambio en la organización cotidiana del trabajo. Un profesional puede tener varios sistemas realizando tareas en paralelo, pero eso no significa que automáticamente aumente su productividad.

“Se parece a tener múltiples equipos de trabajo bajo nuestro liderazgo. Eso no implica automáticamente una mejora en productividad. El profesional tiene que aprender a delegar, armar su organigrama, asignar responsabilidades y lograr que esos equipos trabajen para cumplir los objetivos”, plantea Coll.

Cuando ese esquema funciona, una de las principales ventajas es la posibilidad de avanzar simultáneamente sobre distintas tareas. Pero también aparece una nueva exigencia: supervisar y coordinar.

“El trabajo pasa a un nivel de mayor coordinación y dirección, con menos tiempo dedicado a ejecutar cada paso operativo y más a orientar al equipo y evaluar sus resultados”, explica.

Esto también modifica la definición de productividad. El valor del profesional no necesariamente estará en cuántas tareas puede completar personalmente, sino en qué problemas consigue resolver utilizando de manera adecuada los recursos humanos y tecnológicos disponibles.

Cómo la IA puede cambiar la búsqueda de talento

Este cambio también puede trasladarse al mercado laboral. Si las herramientas de IA modifican las tareas que realiza un profesional, el currículum tradicional puede ofrecer una imagen cada vez más incompleta de sus capacidades.

“Si la IA cambia las tareas que ejecutamos y la manera de organizarlas, también cambia lo que necesitamos saber hacer. Las empresas van a buscar profesionales capaces de aumentarse con la tecnología”, afirma Coll.

A su vez, considera que puede cambiar la manera en que las empresas evalúan a los candidatos: “En un contexto de transformación, los puestos que alguien ocupó y las tareas que realizó pueden decirnos menos sobre lo que será capaz de aportar en el futuro. Por eso creo que las empresas van a pedir información más desagregada sobre sus habilidades, qué sabe hacer, con qué nivel de dominio y qué evidencia respalda esas capacidades”.

Una de las iniciativas que intenta avanzar en esa dirección es la Certificación del Profesional Aumentado por IA, desarrollada por Aumenta AI con respaldo académico de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. La propuesta utiliza simulaciones de situaciones profesionales para observar cómo una persona utiliza IA, toma decisiones, verifica información y responde ante cambios en el escenario.

A diferencia de un examen tradicional centrado en conocimientos teóricos, estas evaluaciones buscan observar comportamientos en situaciones de trabajo. Según explica Coll, “la persona entra en una situación de trabajo, tiene un objetivo y toma decisiones que generan consecuencias dentro de ese entorno. Debe responder a lo que ocurre y ajustar su manera de actuar”.

El concepto, sin embargo, excede a una certificación puntual. El desafío para los profesionales es desarrollar capacidades que sigan siendo útiles aunque cambien las herramientas disponibles.

La ventaja real: ampliar lo que una persona puede hacer

La discusión sobre IA en el trabajo suele concentrarse en dos posibilidades: automatizar tareas y ahorrar tiempo. El concepto de profesional aumentado agrega otra dimensión, que es usar la tecnología para ampliar el alcance del trabajo profesional.

“Podemos preguntarnos qué problemas abordar ahora, qué servicios podemos ofrecer y a quiénes podemos llegar. Ahí hay una oportunidad enorme para los profesionales y la IA”, sostiene Coll.

La preparación, en ese escenario, no pasa únicamente por aprender a utilizar una aplicación determinada. También implica experimentar con distintas formas de trabajo y entender dónde la IA efectivamente agrega valor y dónde no.

“Empezar a usar IA, practicar y tomar conciencia del momento que estamos viviendo. Tenemos una tecnología con enormes posibilidades para potenciarnos, y somos nosotros quienes debemos liderar su aplicación”, recomienda.