

Una propuesta permite combinar una estadía en uno de los paisajes naturales más particulares de Nueva Zelanda con tareas vinculadas al cuidado del medioambiente. La convocatoria tiene como destino Ulva Island, una pequeña isla situada dentro del Parque Nacional Rakiura, en el extremo sur del país.
El programa “Support for Incursions”, impulsado por el Department of Conservation (DOC), está destinado a personas interesadas en colaborar con la protección de la biodiversidad.
Las actividades se desarrollarán durante períodos de al menos dos semanas entre noviembre de 2026 y abril de 2027, con alojamiento, comida y traslados en barco incluidos.
En qué consiste el voluntariado en Ulva Island
Ulva Island es un territorio protegido que funciona como santuario de especies nativas. Gran parte de su superficie está cubierta por bosque autóctono y cuenta con medidas de protección destinadas a impedir el ingreso y establecimiento de especies invasoras.
La convocatoria contempla la incorporación de uno o dos voluntarios por período de trabajo. Una característica particular del programa es que los participantes pueden ser requeridos especialmente cuando se detecta la presencia de roedores en la isla.
El objetivo es actuar rápidamente para evitar que estas especies se reproduzcan y provoquen daños en un ecosistema especialmente protegido.

Cuáles serán las tareas
Quienes sean seleccionados deberán colaborar con diferentes actividades de control, monitoreo y mantenimiento ambiental.
Entre las principales tareas se encuentran:
- Supervisar las distintas líneas de trampas distribuidas por la isla.
- Controlar los dispositivos utilizados para detectar y controlar roedores.
- Revisar, reemplazar o mantener cámaras y otros equipos de monitoreo.
- Colaborar con los protocolos de bioseguridad del santuario.
- Realizar trabajos de mantenimiento en espacios destinados a los visitantes.
- Ayudar en tareas generales de limpieza y conservación del área protegida.
No se trata de una experiencia exclusivamente turística. El DOC señala que los voluntarios deben contar con un buen nivel de estado físico, ya que algunas jornadas pueden requerir hasta ocho horas de caminata, incluso por sectores alejados de las zonas habituales para visitantes y llevando una mochila.
Qué gastos cubre la organización
Uno de los principales atractivos de la propuesta es que los participantes seleccionados no deberán afrontar algunos de los gastos básicos durante su permanencia en la isla.
El programa ofrece alojamiento en una cabaña destinada al personal que trabaja en biodiversidad, ubicada a pocos minutos del muelle de Ulva Island. El espacio cuenta con cuatro camas y puede ser compartido con empleados del Departamento de Conservación u otros voluntarios.
También se incluye la comida durante la estadía y el traslado marítimo de ida y vuelta entre Oban, en Stewart Island, y Ulva Island.
Sin embargo, hay gastos que no están contemplados. Cada participante deberá hacerse cargo del viaje necesario para llegar hasta Stewart Island, además de sus propios consumos en Oban antes o después de la actividad.

Qué requisitos buscan en los voluntarios
La convocatoria está orientada a personas que puedan desenvolverse en un entorno natural exigente y que tengan interés en las tareas de conservación ambiental.
Entre las características valoradas se encuentran la capacidad para trabajar en equipo, comunicarse correctamente y adaptarse a diferentes actividades.
También pueden resultar útiles los conocimientos o experiencias relacionados con el control de especies invasoras, el manejo de cámaras de monitoreo y el trabajo en terrenos naturales. Los interesados deben detallar sus habilidades y conocimientos al momento de realizar la postulación.
Las estadías tendrán una duración mínima de dos semanas y podrán desarrollarse entre noviembre de 2026 y abril de 2027.
Cómo es Ulva Island
Más allá de las obligaciones del voluntariado, quienes participen tendrán la posibilidad de permanecer durante varias semanas en un entorno natural privilegiado.
Ulva Island se caracteriza por sus bosques nativos, playas de arena dorada y una importante variedad de aves y fauna autóctona. Al tratarse de un santuario protegido, el territorio mantiene condiciones favorables para distintas especies que fueron afectadas en otros lugares por la presencia de animales invasores.
Durante los momentos libres, los voluntarios podrán dedicar tiempo a observar aves, recorrer la isla y tomar fotografías, siempre respetando las normas de conservación del área.
De esta manera, el programa ofrece una experiencia diferente para quienes buscan viajar y, al mismo tiempo, involucrarse en proyectos de protección de la naturaleza.
Con alojamiento, comida y traslados marítimos cubiertos durante la estadía, la propuesta permite pasar varias semanas en uno de los rincones naturales más particulares del sur de Nueva Zelanda mientras se colabora activamente con su conservación.















