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La situación económica que atraviesan las empresas en Argentina está generando decisiones drásticas en materia de empleo. En ese contexto, una firma de peso en el segmento de artículos de limpieza, Lustramax, activó recientemente una nueva ola de cesantías.
La empresa, que abastece a gigantes como PepsiCo y Coto, mantiene además una deuda importante con sus operarios. La situación escaló tras conocerse las particulares condiciones ofrecidas para pagar las indemnizaciones de ley.
Actualmente, la firma cuenta con dos plantas operativas en la zona industrial de Tortuguitas, provincia de Buenos Aires. Allí comercializa alrededor de 2.000 productos y emplea a un plantel que roza los 200 operarios. Su producción incluye desde envases y guantes hasta papel aluminio, film protector de alimentos y servilletas de papel.
Sin embargo, la firma recortó recientemente nueve empleos, pero los delegados anticipan que las cesantías seguirán multiplicándose durante el año. Ante este panorama, los trabajadores iniciaron movilizaciones frente a las instalaciones. Exigen el fin de las desvinculaciones y el pago a término de los sueldos y las cargas sociales adeudadas.

Indemnizaciones: denuncian que ofrecen pagar con papel higiénico y rollos de cocina
A esto se le suma que fuentes cercanas al conflicto revelaron una propuesta insólita por parte de la compañía para cancelar las deudas pendientes. Según denunciaron, la administración propuso pagar las indemnizaciones en 12 cuotas mensuales. Además, el plan incluye la entrega de productos de fabricación propia como parte del pago total.
“Te quieren pagar la indemnización con papel higiénico y rollos de cocina, al precio que ellos quieren”, señalaron los delegados. Los empleados explicaron que no reciben telegramas formales; simplemente se les impide el ingreso a la planta. Luego, son citados por Recursos Humanos para firmar acuerdos de pago fraccionado.
Denuncias por aportes y obra social
Asimismo, los trabajadores advirtieron que la empresa realiza los descuentos correspondientes en los recibos de sueldo, pero no deposita los fondos. “No está pagando la obra social ni los aportes jubilatorios”, agregaron.
El conflicto no es nuevo, ya que cobró temperatura a principios de año con 28 despidos iniciales. En aquella oportunidad, la empresa solicitó el despliegue de la Gendarmería Nacional para hacer efectiva la medida.

La palabra del dueño de Lustramax
Por su parte, Ezequiel Sosa, dueño de la compañía, ofreció una visión contrapuesta de los hechos. El empresario denunció en diversos medios que su planta fue “usurpada por personas sin autorización”. Sosa aseguró sentirse “rehén” de los delegados y denunció presuntas situaciones de extorsión por parte de los trabajadores.
“Nosotros estamos hoy casi cerrados”, declaró Sosa al describir la situación crítica de su firma. Según sus palabras, Lustramax se encuentra en un proceso de reestructuración para evitar el cierre definitivo. El propietario insiste en que su intención es pagar bajo las normas legales, pero dentro de sus posibilidades financieras.
Sosa relató que lleva varios días durmiendo en el piso de la fábrica para proteger su patrimonio. “Tengo una empresa tomada por un grupo político hace cuatro años”, amplió con preocupación. El empresario sostuvo que intenta salvar los puestos de trabajo de 200 personas ante las amenazas que recibe.
Ante la gravedad de los despidos a principios de año, el Ministerio de Trabajo ordenó la reincorporación inmediata de los empleados despedidos y retrotraer la situación. Sin embargo, la empresa rechazó la resolución y manifestó abiertamente que no acataría la orden oficial.
Desde ese momento, los trabajadores de Lustramax se mantienen en estado de asamblea permanente en las plantas y llaman a sostener las medidas de fuerza hasta que se cumpla lo dispuesto por la autoridad ministerial.















