

La industria automovilística europea tiene una nueva herida abierta. La planta de Audi en el barrio de Forest, en Bruselas, cerró definitivamente sus puertas el 28 de febrero de 2025 después de casi 20 años ensamblando coches de lujo.
Los 3.000 trabajadores que entraron ese viernes a su último turno fueron los últimos en salir de una fábrica que había producido más de ocho millones de vehículos a lo largo de su historia.
A mediados de 2024 ya se había reducido la producción y suprimido entre 1.500 y 2.000 puestos de trabajo. A finales de octubre de ese mismo año, no había aparecido ningún inversor o comprador serio, lo que llevó a tomar la decisión de cerrar la fábrica en 2025.

Qué ocurrirá con los trabajadores afectados por el cierre
La empresa negoció con los sindicatos un plan social para los empleados afectados, aunque las conversaciones fueron tensas hasta el final. Los trabajadores llegaron a retener cientos de llaves de coches como rehenes en protesta por las condiciones del acuerdo. Audi respondió con un ultimátum y la amenaza de acciones legales.
Aurelien Duval, responsable del departamento de mantenimiento con casi diez años en la planta, lo resumió con una metáfora: “Es un poco como un divorcio. No sabes si debes culpar a la dirección, si es culpa tuya... Las emociones son un poco extrañas”. Y añadió una acusación directa a la cúpula de la compañía: “No es una quiebra, solo se van para obtener beneficios extra”.
La dirección de Audi anunció que se crearían equipos especializados en las oficinas de empleo de la región para ayudar a los trabajadores a encontrar nuevos empleos, con una feria de empleo en la que se anunciarían alrededor de 4.000 puestos.

Por qué cerró la fábrica de coches de lujo y qué falló
Audi adujo varios motivos para el cierre. El principal fue la caída global de la demanda del SUV eléctrico Q8 e-tron, el único modelo que se producía en Bruselas. Las ventas del modelo cayeron un 60% en 2024 y se esperaba una caída adicional del 70% en 2025. En el punto álgido, la fábrica había producido 47.900 vehículos en 2022. En 2024, la cifra se desplomó hasta las 23.900 unidades.
A eso se sumaron los problemas estructurales históricos de la instalación: ubicada directamente sobre una vía férrea, rodeada de zonas residenciales y sin posibilidad de ampliar el espacio, la planta acumulaba costes logísticos muy superiores a los de otras fábricas del grupo.
Los componentes clave de la carrocería tenían que suministrarse desde otras plantas porque no había taller de carrocería propio en las instalaciones.
La búsqueda de un inversor o comprador fracasó. Hubo 26 potenciales compradores, incluidas varias marcas chinas, pero ninguno presentó un proyecto considerado viable y sostenible. El Grupo Volkswagen descartó también fabricar otro modelo en la planta o darle un uso alternativo dentro del grupo.
El giro inesperado: de fábrica de coches a posible fábrica de armas
Lo que parecía el final definitivo de una instalación industrial podría tener un segundo acto. El ministro de Defensa belga, Theo Francken, propuso convertir la antigua planta de Audi en un centro de producción de armamento, en el contexto del gran rearme que vive Europa desde la invasión rusa de Ucrania.
“Hay una necesidad urgente de material militar”, afirmó Francken, quien argumentó que la reconversión podría crear nuevos puestos de trabajo en una zona que acaba de perder a su mayor empleador privado.
La propuesta convertiría a la planta de Forest en la primera fábrica automovilística europea reconvertida en instalación de defensa en plena era del rearme continental.














