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La dificultad para comprender textos escritos es una preocupación que atraviesa todos los niveles educativos. Según el investigador del CONICET José María Gil, esta problemática se evidencia cuando los docentes solicitan a los estudiantes que redacten un resumen con sus propias palabras.

Gil, docente de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP), explica en su investigación científica que los alumnos presentan obstáculos para identificar la información esencial y para producir textos coherentes. Esta situación afecta tanto a estudiantes de primaria como de secundaria.

José María Gil, investigador del Conicet.
José María Gil, investigador del Conicet.

El especialista advierte que la falta de comprensión no implica una incapacidad, sino la ausencia de estrategias pedagógicas adecuadas. “Es una señal de que falta un acompañamiento más activo”, sostiene Gil, quien acaba de publicar dos estudios en revistas académicas internacionales.

Los artículos fueron difundidos en el Cambridge Journal of Education y en el Journal of Latinos and Education, donde se analizan experiencias concretas en aulas argentinas que demuestran cómo la literatura puede revertir esta tendencia.

Estrategias para mejorar la comprensión

Para enfrentar el problema, Gil propone el uso de textos literarios complejos acompañados por estrategias de mediación docente. Entre ellas, destaca la lectura en voz alta y el “andamiaje multimodal”, que consiste en desarmar la complejidad del texto junto a los estudiantes.

Estas prácticas permiten que los alumnos accedan a significados que difícilmente comprenderían por sí solos. “La lectura en voz alta funciona como un andamio”, explica el investigador, al referirse a la importancia de guiar el proceso.

La lectura en voz alta puede ayudar a la comprensión de textos complejos.
La lectura en voz alta puede ayudar a la comprensión de textos complejos.Fuente: ShutterstockShutterstock

El enfoque busca democratizar el acceso a la literatura canónica, cuestionando la idea de que los estudiantes de sectores populares no pueden enfrentarse a textos complejos. Según Gil, enseñar no implica eliminar la dificultad, sino crear condiciones para atravesarla.

Este planteo se inscribe en una perspectiva de equidad educativa, donde la complejidad literaria se considera una oportunidad para desarrollar competencias cognitivas avanzadas.

Combatiendo el ‘miedo a Borges’

Uno de los estudios documenta una experiencia con el cuento “Tema del traidor y del héroe”, de Jorge Luis Borges, en escuelas públicas y privadas de Mar del Plata. Gil señala que existe un “miedo a Borges” basado en la creencia de que sus textos son imposibles para estudiantes secundarios.

Para reducir esa barrera, se implementó una estrategia previa: los alumnos vieron un episodio de Los Simpson titulado “Lisa la iconoclasta”, cuya estructura narrativa coincide con la del cuento. Esto les permitió familiarizarse con la lógica del relato.

Captura del Capítulo de Los Simpson "Lisa la iconoclasta"
Captura del Capítulo de Los Simpson "Lisa la iconoclasta"

Los resultados fueron contundentes. En el grupo que leyó el cuento sin apoyo, la comprensión global fue inferior al 20%. En cambio, quienes vieron el capítulo alcanzaron niveles cercanos al 80%, según el estudio del científico argentino, publicado en la Universidad de Cambridge.

La lectura en voz alta y comentada completó el proceso, explicando términos complejos y referencias culturales. De esta manera, los estudiantes lograron disfrutar la historia y superar la frustración inicial.

Literatura como herramienta pedagógica

El segundo trabajo, difundido en el Journal of Latinos and Education, se desarrolló en una escuela primaria pública en contexto de vulnerabilidad social. La intervención consistió en leer fragmentos del Martín Fierro en voz alta, acompañados por actividades de reformulación oral y escrita.

Tras varios meses de trabajo, el 83% de los estudiantes logró identificar los núcleos narrativos principales y producir resúmenes coherentes. Además, se observaron mejoras en la capacidad de jerarquizar información y reorganizar contenidos.

Estas habilidades son consideradas centrales para la comprensión profunda y transferibles a otros textos escolares. Según Gil, dominar literatura compleja fortalece competencias comunicativas aplicables a textos académicos y científicos.

El investigador subraya que la dificultad no es un obstáculo, sino una condición para el aprendizaje profundo. La clave está en diseñar mediaciones didácticas que reduzcan el miedo a no entender y promuevan una experiencia compartida.

Incidencias en la equidad educativa

Los estudios de Gil plantean que el acceso a la literatura canónica es una dimensión relevante de la equidad educativa. Lejos de simplificar los textos, se busca generar condiciones para que todos los estudiantes puedan enfrentarse a obras complejas.

La lectura en voz alta y comentada transforma la lectura individual en una práctica colectiva, favoreciendo tanto la comprensión como el disfrute. Estas estrategias permiten que los alumnos resignifiquen textos tradicionalmente considerados difíciles.

Fuente: ShutterstockEducation StockPhoto

El investigador concluye que la literatura no solo contribuye a la formación cultural, sino que también funciona como una herramienta para mejorar la comprensión lectora general. Las experiencias del estudio científico muestran que el acompañamiento docente es clave para democratizar el acceso.