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Una canilla que gotea puede parecer un problema menor. Sin embargo, ese goteo constante representa un gasto de agua enorme a fin de mes.

Según especialistas del rubro, una canilla que pierde una gota por segundo puede desperdiciar más de 11 mil litros de agua al año. Ese número, además del impacto ambiental, se traduce directamente en la factura.

Un plomero explicó en redes cuál es la solución más rápida antes de llamar a un profesional o cambiar toda la instalación.

El truco que usan los plomeros para frenar el goteo

El problema casi siempre está en una pieza pequeña: la arandela o cuerito de la canilla, que con el uso se reseca y pierde hermeticidad.

Un plomero enseña cómo reparar una canilla que pierde agua con un truco simple sin cambiar toda la grifería.
Un plomero enseña cómo reparar una canilla que pierde agua con un truco simple sin cambiar toda la grifería.Generado con Gemini imagen ilustrativa | El Cronista Audiencias

Según explicó el especialista, alcanza con reemplazar esa pieza para recuperar el cierre completo sin necesidad de intervenir toda la cañería.

Los pasos para hacerlo en casa son:

  • Cortar el suministro de agua desde la llave de paso general o la del artefacto.
  • Desarmar el cabezal de la canilla con una llave inglesa, girando en sentido contrario a las agujas del reloj.
  • Retirar la arandela gastada y reemplazarla por una nueva del mismo diámetro, disponible en cualquier ferretería.
  • Volver a armar todo en el orden inverso y abrir el agua de a poco para verificar que no queden pérdidas.

Esta reparación no requiere herramientas costosas ni conocimientos técnicos avanzados, y en la mayoría de los casos se resuelve en menos de veinte minutos.

Cuándo conviene llamar a un profesional

Si después de cambiar la arandela la canilla sigue goteando, el problema puede estar en el asiento interno, una pieza metálica que se desgasta con los años de uso y que requiere herramientas específicas para reemplazarse.

En ese caso, la recomendación de los especialistas es no forzar el mecanismo, ya que un exceso de presión puede terminar rompiendo la cañería y generando una reparación mucho más costosa.

Ahí sí conviene la visita de un gasista o plomero matriculado, que además puede revisar el estado general de la instalación.

Como dato extra, muchos especialistas recomiendan revisar el estado de las arandelas al menos una vez al año, incluso sin señales visibles de pérdida, para evitar sorpresas y facturas de agua más altas en los meses de mayor consumo.

Cambiar una arandela a tiempo puede evitar una reforma completa de la grifería.