

Están en el aire que respirás, en el agua que tomás y en la comida que consumís.
Los microplásticos son partículas de plástico de menos de cinco milímetros que se generan por la degradación de objetos cotidianos y hoy se detectan en prácticamente todos los rincones del planeta, incluso dentro de los hogares.
Lo que tal vez no sabías es que la exposición dentro de las viviendas supera con frecuencia la registrada en espacios exteriores. La mayor parte de nuestra exposición a estas partículas ocurre cuando estamos en espacios interiores.
Según investigadores de la Universidad de Emory, esto se debe a que pasamos la mayoría del tiempo adentro y tendemos a subestimar cuántas partículas circulan en el aire de nuestras casas.
El problema no es menor: se detectaron microplásticos en alimentos, artículos domésticos y en órganos humanos como riñones, testículos, hígado y placenta.
Por qué son un problema para la salud
Un estudio realizado en ratones reveló que los microplásticos inhalados llegaron al timo, el bazo, los testículos, el hígado, los riñones y el cerebro en un plazo de tres días, provocando inflamación en múltiples órganos. En humanos, los científicos aún no tienen un cuadro completo, pero las señales de alerta son suficientes para tomar precauciones.
El calor probablemente desempeña el papel más crucial en la generación de microplásticos y nanoplásticos, según Kazi Albab Hussain, investigador de la Universidad de Nebraska-Lincoln.
Calentar alimentos en recipientes plásticos, usar bolsitas de té de nylon con agua hirviendo o lavar ropa sintética con agua caliente son situaciones cotidianas que aceleran la liberación de estas partículas.

Qué podés hacer en casa para reducir la exposición
La buena noticia es que hay cambios concretos y accesibles. Acá van los más recomendados por especialistas:
- Evitá el plástico con calor: mantener el plástico alejado del calor es una medida sencilla que puede reducir sustancialmente la exposición. Usá recipientes de vidrio o acero inoxidable para calentar comida.
- Filtrá el agua: existen filtros especializados que son capaces de reducir la cantidad de partículas plásticas en el agua. También conviene evitar dejar botellas plásticas al sol.
- Elegí ropa de fibras naturales: los científicos recomiendan elegir prendas confeccionadas exclusivamente con fibras naturales como algodón, lana o lino, que se descomponen en el organismo.
- Ventilá los ambientes: ventilar habitaciones y aspirar el polvo con regularidad ayuda a eliminar partículas en suspensión y acumuladas en superficies.
- Usá aspiradora con filtro HEPA: en el hogar podés eliminar algunos de los microplásticos presentes en el polvo con una aspiradora con un filtro HEPA. También ayuda sacarse los zapatos al llegar a casa.
- Revisá tus utensilios de cocina: descartá los tuppers viejos o rayados y reemplazalos por alternativas de vidrio o acero.
Un dato que vale la pena conocer
El café caliente preparado en una cafetera doméstica de ocho años de antigüedad con componentes plásticos tenía el doble de microplásticos que el café preparado en una máquina que solo tenía seis meses.
La degradación de los plásticos con el tiempo los vuelve más propensos a liberar partículas, así que revisar el estado de los electrodomésticos y utensilios plásticos del hogar también forma parte de la ecuación.
Nadie puede eliminar por completo los microplásticos de su vida, pero sí es posible reducir de manera significativa la exposición con decisiones concretas y sostenidas en el tiempo.

















