

Circular por las calles de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) requiere hoy más atención que nunca. No solo por la complejidad del tránsito, sino por el endurecimiento de los controles viales y la actualización constante en el valor de las multas.
En este sentido, una de las faltas que más aumentó en términos de costo económico es la relacionada con la identificación del vehículo y las patentes.
Así, lo que algunos consideran una “picardía” para evitar fotomultas, hoy puede derivar en un golpe durísimo al bolsillo del conductor.
El error que genera estas multas abultadas es ocultar, tapar o alterar de cualquier forma la chapa patente. Esta infracción, tipificada en el Código de Faltas porteño, abarca desde el uso de cintas, trapos o barro intencional, hasta maniobras más sofisticadas como el doblado de la placa o la colocación de objetos que impidan su lectura clara por parte de los dispositivos de seguridad.
La normativa es estricta: la identificación debe estar siempre visible y en perfecto estado.
El sistema de penalizaciones en la Ciudad se rige por la Unidad Fija (UF), cuyo valor se actualiza semestralmente según el precio del combustible premium. Para este tipo de falta específica, la ley establece una sanción de 1.000 Unidades Fijas.
Debido a los últimos incrementos en los costos operativos y de energía, el monto total a pagar por esta infracción ya roza los $800.000 pesos ($798.510), posicionándose como una de las multas más caras del sistema vial actual.

Es fundamental entender que la ley no suele hacer distinciones de matices entre una placa tapada por descuido (como suciedad extrema tras un viaje largo) o una acción deliberada para eludir controles. El agente de tránsito o el sistema de cámaras automáticas detecta que la visibilidad está comprometida, lo que imposibilita la identificación del titular del rodado en caso de un siniestro vial o una infracción de velocidad, agravando la situación del infractor.
Además del alto impacto financiero, esta falta es calificada como “grave” por las autoridades porteñas. El objetivo de estas sanciones tan elevadas es desalentar el uso de dispositivos o artilugios que buscan evadir el Anillo Digital y los peajes de la red de autopistas urbanas.

Otro punto clave para tener en cuenta es el sistema de Scoring. En el ámbito de CABA, alterar o tapar la patente conlleva la quita automática de 10 puntos en la licencia de conducir. Esto significa que el infractor pierde la mitad de su puntaje total en una sola falta. En caso de contar con antecedentes previos, el conductor queda a un paso de la inhabilitación temporal para manejar, lo que suma una complicación legal a la económica.
Los operativos de control se han intensificado en puntos estratégicos, especialmente en los accesos y egresos de la Ciudad. Los agentes de tránsito tienen la potestad de detener el vehículo y, en casos donde la alteración sea flagrante o no se pueda corregir en el momento, pueden proceder al acarreo de la unidad. Esto añade costos extra de grúa y estadía en las playas de detención, elevando aún más el gasto final para el dueño del auto.
Para evitarse estos dolores de cabeza, la recomendación de los especialistas es simple: verificar siempre el estado de las chapas antes de salir a la calle. Una limpieza rápida o ajustar un tornillo flojo que haga inclinar la placa puede ser la diferencia entre un trayecto normal y tener que afrontar una deuda.















