

Para poder transitar los años de forma saludable es clave encontrar actividades físicas amigables con el cuerpo que potencien la fuerza, cuiden el corazón y mejoren la circulación.
Si bien en los últimos años se popularizaron ejercicios como el yoga, la bicicleta fija y los pilates, todas necesitan de algún equipamiento o suscripción.
Esta práctica es amigable con las articulaciones y puede realizarse mientras se va al trabajo, al supermercado y en diversas actividades del día a día.
El ejercicio es cuestión es tan simple como subir las escaleras, un hábito cada vez más olvidado por la presencia de ascensores y la prisa de la vida moderna.

Los especialistas en longevidad ya advierten que la práctica es clave para mantener el cuerpo saludable porque desafía al cuerpo y al corazón, lo que lo obliga a bombear sangre con más fuerza.
Se traduce en un entrenamiento de alta eficiencia que potencia la resistencia cardiorrespiratoria en menos tiempo que las caminatas tradicionales.
Es un hábito que también mejora la circulación, ya que contrae las pantorrillas y los muslos para facilitar el retorno venoso desde las extremidades del tren inferior al corazón.

El mecanismo es fundamental para combatir problemas frecuentes en adultos mayores como las várices, la hinchazón de las piernas, la retención de líquidos, entre otros.
Estudios médicos sugieren que subir más de cinco tramos de escaleras al día puede disminuir el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares hasta en 20%.
Cada paso que se da en las escaleras demanda un trabajo excepcional de músculos como los cuádriceps, glúteos e isquiotibiales. Este grupo muscular es clave porque son los que dan la estabilidad al cuerpo y previenen caídas.
Potenciar los músculos del tren inferior protege de forma indirecta las articulaciones y mejora el equilibrio.
Quienes residan en edificios podrán hacer la práctica de forma habitual, siempre agarrando el pasa manos para prevenir resbalones.
Quienes habiten casas de una sola planta podrán hacerlo con los escalones steps, escaleras de las plazas, entre otros.
Este “superejercicio” no requiere suscripciones a gimnasios ni la compra de equipamiento como una bicicleta fija o mat de yoga. Se aconseja siempre consultar con un especialista antes de incluirlo en el día a día.













