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La salud intestinal depende de múltiples factores, entre ellos la diversidad de microorganismos que habitan el cuerpo. Sin embargo, distintos cambios en los hábitos cotidianos modificaron de forma significativa esa relación durante las últimas décadas.

La urbanización, el mayor uso de antibióticos y antisépticos, el aumento de las cesáreas, la reducción de la lactancia y una alimentación poco diversa son algunos de los factores que reducen la exposición a microbios beneficiosos, según investigaciones citadas por el equipo interdisciplinario de Profesionales Expertos en Nutrición Infantil (PROFENI).

Menos contacto con microorganismos

De acuerdo con el estudio The Microbes We Eat, publicado en PeerJ, la vida moderna disminuyó el contacto cotidiano con microorganismos presentes en los alimentos y en el entorno, una situación que puede afectar la diversidad de la microbiota intestinal.

Los especialistas advierten que esta pérdida de diversidad microbiana podría tener consecuencias sobre distintos procesos asociados con el desarrollo inmunitario y metabólico.

En ese contexto, PROFENI destacó que la incorporación habitual de microorganismos vivos a través de determinados alimentos aparece como una de las estrategias analizadas para restablecer parte de ese vínculo perdido con el ecosistema microbiano.

 El yogur se obtiene mediante la fermentación de la leche con bacterias vivas.
El yogur se obtiene mediante la fermentación de la leche con bacterias vivas.Freepik

Qué muestran los estudios

La recomendación se apoya en distintas investigaciones. Un trabajo publicado en Nutrients encontró una asociación entre un mayor consumo de microorganismos vivos y una menor incidencia de enfermedades cardiovasculares en adultos de Estados Unidos.

Por su parte, un estudio de mSystems observó que quienes consumen alimentos fermentados presentan una microbiota intestinal más diversa, una característica vinculada con una mejor función inmunitaria y metabólica.

Otra revisión científica difundida en Current Microbiology concluyó que el consumo regular de lácteos fermentados como el yogur mejora la composición de la microbiota intestinal y favorece el equilibrio metabólico.

Ante este escenario, los especialistas de PROFENI recomiendan una dosis diaria de microorganismos vivos, incorporando alimentos fermentados de forma diaria o entre tres y cinco veces por semana. La sugerencia se basa en evidencia que señala que las dietas occidentales actuales aportan menos microorganismos vivos que las tradicionales, según una investigación publicada en PeerJ.

Este contenido patrocinado fue elaborado con inteligencia artificial generativa y contó con la supervisión, edición y validación de un periodista de El Cronista.